• G.Network vendido a FitzWalter Capital después de que los prestamistas impulsaran la venta debido a la deuda y al lento crecimiento de clientes
  • La medida pone de relieve la creciente tensión financiera en el mercado de banda ancha de fibra alternativa del Reino Unido

Lo ocurrido: Los prestamistas desencadenan la venta

El operador de red de fibra completa del Reino Unido,G.Network, ha sido adquirido por el especialista en deuda en dificultades FitzWalter Capital en una transacción impulsada por los prestamistas de la empresa tras una prolongada tensión financiera y un limitado crecimiento de suscriptores.

Fundada en 2016, G.Network construyó una red de banda ancha de fibra que abarca aproximadamente 400.000 hogares en Londres, pero solo había atraído a unos 25.000 clientes activos y arrastraba una deuda neta estimada de 300 millones de libras en el momento de la venta. Entre los accionistas anteriores se encontraban elUniversities Superannuation Scheme (USS)y Cube Infrastructure Managers, mientras que se espera que acreedores como NatWest, Investec y Santander sufran importantes amortizaciones como resultado de la operación.

La venta se produce después de casi un año en el que G.Network buscó comprador sin éxito, ya que el gasto continuo en infraestructura y la modesta tracción comercial tensaron su balance.

Casi inmediatamente después de la adquisición, FitzWalter Capital solicitó la puesta en administración de G.Network, una medida que podría marcar la primera insolvencia en el sector de la banda ancha de fibra «altnet» del Reino Unido en los últimos años. Alvarez & Marsal ha sido designado para gestionar el proceso de administración, buscar posibles compradores y garantizar la continuidad del servicio para los clientes.

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Por qué es importante

La rápida venta y la posterior solicitud de administración subrayan las dificultades financieras a las que se enfrentan los operadores de redes alternativas más pequeños («altnets») en el Reino Unido. A pesar de la importante inversión en infraestructura de fibra para desafiar a los operadores establecidos comoBT’s Openreach y Virgin Media O2, muchas altnets luchan con altos costos de construcción, gastos financieros crecientes y una captación de clientes más lenta de lo esperado.

Este hecho se considera ampliamente como un indicador de la consolidación en el sector: los inversores son cada vez más escépticos sobre la viabilidad independiente de las redes regionales fuertemente endeudadas sin caminos claros hacia la rentabilidad.

Para los clientes y el mercado de banda ancha en general, la situación plantea interrogantes sobre la competencia futura y la continuidad del servicio. Si bien los administradores han subrayado que los servicios continuarán con normalidad, la propiedad a largo plazo y la dirección estratégica de G.Network siguen siendo inciertas.