• El operador de banda ancha de fibra con sede en Londres, G.Network, ha sido vendido al especialista en deuda en dificultades FitzWalter Capital tras no poder asegurar un comprador industrial, lo que supone una advertencia para el mercado de redes alternativas del Reino Unido.
• La venta pone de relieve la creciente presión financiera en el sector de fibra “altnet” del Reino Unido en medio de una elevada deuda, costes al alza y una intensa competencia, y se espera que los prestamistas sufran pérdidas en sus inversiones.
Qué sucedió: afloran las presiones del sector
G.Network, uno de los constructores de banda ancha de fibra completa alternativos del Reino Unido, ha sido adquirido por FitzWalter Capital, un especialista en deuda en dificultades, tras una prolongada lucha por encontrar un comprador estratégico, según fuentes del sector. La venta, provocada por la presión de los prestamistas de la empresa, subraya la creciente tensión en el mercado de banda ancha de fibra de Gran Bretaña.
El operador centrado en Londres había pasado varios años construyendo su red, que se estima que llega a unos 420.000 hogares y negocios en la capital, aunque su base de clientes se mantuvo en aproximadamente 25.000 a finales de 2025, según un análisis de Enders Analysis citado por el Financial Times. Los altos costes de construcción, una economía difícil y la intensa competencia de operadores más grandes y otras redes alternativas contribuyeron a un déficit financiero.
Los accionistas de G.Network, incluidos Universities Superannuation Scheme (USS) y Cube Infrastructure Managers, habían encargado previamente a bancos de inversión buscar posibles compradores, incluidos pares de infraestructura, durante el último año, pero esos esfuerzos no resultaron en una venta a un participante del sector. Se espera que acreedores como NatWest, Investec y Santander sufran pérdidas en sus préstamos.
La venta en dificultades es el resultado de los elevados niveles de deuda en el segmento de redes alternativas (“altnet”), con cifras de finales de 2025 que indican más de 9.000 millones de libras de deuda neta entre los altnets del Reino Unido. Los analistas han calificado el acuerdo como un momento clave para el sector, lo que indica que la paciencia de los inversores puede estar agotándose.
FitzWalter Capital, conocida por reestructurar activos en dificultades, se espera que busque una reventa o consolidación relativamente rápida de los activos de G.Network en lugar de operar el negocio a largo plazo, según comentaristas del sector citados por el Financial Times.
Por qué es importante
La venta de G.Network pone de relieve vulnerabilidades críticas en el mercado de banda ancha de fibra del Reino Unido, particularmente entre las empresas más pequeñas que se propusieron desafiar a los grandes operadores establecidos como BT Openreach y Virgin Media O2 con soluciones de fibra completa. Si bien las redes alternativas han contribuido a ampliar la cobertura y las opciones para los clientes, muchas han tenido dificultades para convertir la inversión en infraestructura en un crecimiento sostenible de suscriptores a escala.
Los elevados gastos de capital asociados con el zanjeo y el despliegue de la red, el aumento de las tasas de interés y la intensa competencia tanto por los clientes como por la financiación han puesto a prueba el modelo altnet. El hecho de que G.Network construyera una huella de red considerable pero no lograra atraer una base de clientes acorde plantea interrogantes sobre la escalabilidad y viabilidad económica de algunos planes de negocio altnet.
El sector en general ha visto otras señales de presiones de consolidación. Los analistas señalan que algunas redes han pausado o ralentizado sus programas de construcción, mientras que otras han explorado fusiones o ventas de activos a pares más grandes. El caso de G.Network podría presagiar una mayor consolidación entre los operadores más pequeños si la financiación sigue siendo escasa y las tasas de captación de clientes no mejoran sustancialmente.
Para los consumidores, el impacto de tal tensión financiera es ambiguo. Por un lado, la consolidación podría conducir a una prestación de servicios más sólida y a una mayor inversión por parte de actores más fuertes. Por otro lado, una competencia reducida podría disminuir la presión sobre los precios y las opciones en ciertas áreas, en particular mercados urbanos como Londres, donde anteriormente varias redes competían directamente.
La venta en dificultades también subraya la importancia de una evaluación cuidadosa de los riesgos de inversión en infraestructura de telecomunicaciones. Los inversores y los responsables políticos pueden necesitar considerar si los marcos regulatorios actuales y los mecanismos de apoyo equilibran suficientemente los beneficios de la expansión de la infraestructura con la sostenibilidad financiera a largo plazo.
A medida que el Reino Unido continúa persiguiendo ambiciosos objetivos nacionales de banda ancha —incluida una cobertura generalizada de fibra completa—, la capacidad del sector para adaptarse a los vientos económicos en contra sin poner en peligro la competencia o la calidad del servicio seguirá siendo objeto de escrutinio.
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