Resumen

  • A 30 de junio de 2026, la Arcep contabilizó 43,1 millones de locales con fibra disponible sobre un total de 45,2 millones: el 95,3%. Los 2,1 millones restantes se reparten entre situaciones distintas.
  • Ese porcentaje no demuestra que una zona concreta esté preparada para cerrar el cobre. Hay que comprobar que el FttH esté completo, que se puedan contratar servicios mayoristas y minoristas y que cada excepción esté acreditada.

El 95,3% parece acercar a Francia al final del despliegue. Sin embargo, el dato no responde a la pregunta que plantea el apagado del cobre: ¿puede un hogar o una empresa de una zona determinada contratar una alternativa que funcione, y hacerlo desde esa dirección concreta?

«Conectable» describe el estado de la red, no el resultado para quien vive o trabaja allí. En la definición de la Arcep, un local es conectable mediante FttH cuando están desplegados el edificio y el punto de mutualización. Eso no significa que haya una suscripción activa, que ya se haya instalado el tramo final hasta el usuario ni que todos los operadores minoristas ofrezcan servicio en esa dirección. Cada proveedor decide además dónde conecta su propia red. Por eso dos edificios contiguos pueden figurar como conectables y, aun así, ofrecer opciones comerciales distintas.

El denominador tampoco es un inventario inmutable. El Observatorio utiliza los locales identificados por los operadores, y los trabajos de campo pueden añadir otros. En algunas zonas el inventario crece más deprisa que el número de nuevos locales conectables. El porcentaje puede subir mientras se amplía lo que se está midiendo. Sirve para seguir el despliegue nacional, pero no basta para decidir el cierre de una calle o una zona local.

El resto no es una única bolsa de «última milla». El Observatorio del segundo trimestre de 2026 distingue varios estados, expresados como proporciones redondeadas del total de locales contabilizados:

Estado declarado Parte del total de locales
Rechazo de un tercero 1,1%
Conexión a petición 0,3%
Conexión a petición, despliegue iniciado 0,1%
Despliegue en curso 0,6%
En estudio 1,4%
En construcción 0,6%
Sin planificar todavía 0,5%

Las categorías redondeadas suman 4,6%, mientras que la Arcep cifra el remanente en 4,7%. No procede cuadrar esas décimas como si fueran datos exactos. El comunicado de la autoridad dice que más de un tercio de los locales pendientes corresponde a un rechazo de intervención por terceros o a obras todavía en curso. Es una pista sobre la composición del remanente, no una explicación única para cada dirección.

El cierre comercial del cobre se evalúa dentro de cada zona de cierre. La Arcep exige que el FttH esté completo para las viviendas y locales profesionales, salvo excepciones delimitadas, y que estén disponibles los servicios mayoristas y minoristas necesarios. Debe existir el punto de ramificación óptica; no es obligatorio que el cable final hasta el abonado ya esté instalado. Un mapa de cobertura no sustituye la comprobación de qué se puede contratar en una dirección.

Tampoco basta con que una dirección aún no sea conectable para quedar exenta. La Arcep contempla situaciones concretas, como un rechazo de terceros justificado o una conexión bajo demanda. Hace falta documentación y debe existir efectivamente una alternativa de muy alta velocidad. Para los locales bajo demanda, la oferta minorista debe poder contratarse; desde el primer pedido de un operador, el punto de ramificación debe instalarse en un plazo de seis meses. Los locales sin línea de cobre activa durante más de 24 meses tienen un tratamiento distinto y condicionado.

No conviene convertir esas pruebas diferentes en una etiqueta genérica de «la fibra llegará».

También hay que distinguir el cierre comercial del técnico. El primero impide contratar nuevas líneas de cobre en la zona; las líneas existentes pueden seguir funcionando hasta el cierre técnico. El calendario vigente de la Arcep indica que la mayor parte del territorio alcanzó el cierre comercial en enero de 2026 y que el resto está previsto para enero de 2027. El apagado técnico se desplegará por lotes hasta finales de 2030. La fecha comercial no significa que todas las líneas actuales ya se hayan apagado.

La recomendación de completitud de 2025 propone un rastro de evidencia más útil. Recomienda incluir un campo RefusTiers con el motivo del rechazo en el sistema de información del operador y enumera seis supuestos posibles: obras privadas, autoridad pública, administrador o sindicato de una comunidad de propietarios, acuerdo privado, obstáculo temporal y otros. Pide registrar el obstáculo, las gestiones para resolverlo y su seguimiento. Es una recomendación, no una nueva ley. En particular, «temporal» y «otros» no prueban automáticamente que el operador no sea responsable; la Arcep pide justificar cada caso.

Para leer bien el dato nacional hay que separar tres preguntas: qué está construido, qué puede contratarse en una dirección y qué documentos sostienen una excepción. El Observatorio es una herramienta común para seguir el despliegue, no el registro operativo de cada zona. La idea recuerda, solo como enfoque editorial, la nota 64 de Heng Lu: publicar una referencia común ayuda a coordinarse, pero la operación local determina lo que puede usarse. Las reglas francesas sobre fibra y cobre tienen su propio fundamento; la comparación no aporta prueba jurídica.

Los datos públicos no indican cuántos abonados activos de cobre quedan en cada estado ni demuestran que una comuna concreta cumpla los requisitos de cierre. Los 2,1 millones son locales, no clientes que dependan del cobre. La conclusión prudente es más limitada: Francia está cerca de su objetivo nacional de cobertura, pero la preparación del servicio en cada zona sigue necesitando una comprobación aparte.

Fuentes y límites de la evidencia