Resumen
- Ambas partes trabajan con asientos de sus propios planes, pero al desconectar la carpeta esta permanece con el anfitrión y el equipo externo pierde el acceso a sus archivos.
- Una copia deja comentarios, historial de versiones y ramas junto a los originales. El siguiente equipo puede recibir las pantallas sin todas las razones que las explican.
- Si una biblioteca queda fuera de la transferencia, los componentes dejan de recibir sus actualizaciones. Si se transfiere la biblioteca, las pierden los archivos que permanecen en el equipo de origen.
La entrega de un diseño puede parecer terminada hasta que alguien intenta cambiarlo. La pantalla está ahí, el archivo abre, el botón se ve perfecto. Lo que falta es saber dónde vive el botón original y quién puede modificarlo para todas las pantallas que dependen de él.
Imaginemos un cliente que termina una relación con su agencia y contrata a otra. Durante el proyecto, las dos empresas revisaron propuestas en Figma y cada una pagó sus asientos. Esa simetría comercial invita a pensar que también comparten el control. Pero el producto guarda memoria de una decisión anterior: quién creó la carpeta conectada y envió la invitación.
Figma llama host a ese anfitrión. La otra parte es el equipo externo. Una pequeña elección de configuración acaba pesando en una negociación de salida.
Los dos pueden desconectar; solo uno conserva la casa
La guía de carpetas conectadas exige planes de pago en ambos lados y aprobación de sus administradores. Para editar hacen falta además el asiento adecuado y permiso sobre el archivo. La suscripción abre capacidades de producto; los permisos deciden sobre qué se pueden ejercer.
El anfitrión controla seguridad, privacidad, funciones disponibles y bibliotecas accesibles. Las dos partes pueden crear o introducir archivos en la carpeta, pero solo las personas del lado anfitrión pueden sacarlos de ella.
Un administrador de cualquiera de las partes puede desconectar la carpeta. Después, esta permanece con el anfitrión y el equipo externo pierde acceso a todos sus archivos. El anfitrión puede dejarla como está, enviar una copia o transferirla posteriormente.
Así que el botón de salida es compartido y la posición al salir es desigual. Ambos pueden dar por terminada la colaboración. Solo uno se queda por defecto junto al armario de originales.
Elegir anfitrión merece, por tanto, más atención que decidir quién crea primero el espacio de trabajo. Si el cliente mantendrá el diseño durante años, esa continuidad debe tener un lugar desde el inicio. Si la agencia prestará un servicio permanente, conviene describir cómo se entregará el trabajo al finalizarlo. Esperar al último pago para descubrir la distribución de llaves añade tensión donde bastaba una decisión temprana.
La copia no lleva toda la conversación
Figma distingue transferir una carpeta y enviar una copia. Con la copia, comentarios, historial de versiones y ramas permanecen en los originales.
Ese equipaje puede importar a la agencia entrante. Por qué se rechazó una distribución, qué excepción obligó a cambiar un componente, quién pidió conservar una variante: algunas respuestas estarán en discusiones y versiones anteriores. Sin ellas, el equipo tendrá que volver a preguntar. El número de archivos entregados seguirá siendo correcto mientras crecen las horas necesarias para entenderlos.
La transferencia de carpetas puede recibirse en Professional, Organization o Enterprise; la de un equipo entero requiere Organization o Enterprise. Los archivos y prototipos conservan sus enlaces, mientras que carpetas y equipos reciben otros nuevos. Son resultados concretos que una descripción vaga de «entrega completa» no debería esconder.
La guía para trabajar con clientes contempla también guardar una copia local e importarla en otra cuenta. Las actualizaciones de la biblioteca del equipo original no siguen esa ruta. Haber descargado el diseño no resuelve quién alimentará sus próximos cambios.
La cocina compartida de la agencia
Una biblioteca de Figma reúne componentes, estilos y variables en un archivo fuente que otros archivos reutilizan. Para una agencia puede ser una reserva común de botones, colores y reglas que evita rehacer lo mismo para cada encargo.
La transferencia obliga a decidir dónde queda esa reserva. Si la biblioteca no viaja con los archivos, los componentes conservan su último estado y dejan de recibir actualizaciones. Si viaja el archivo de la biblioteca publicada, los archivos que permanecen en el equipo u organización de origen dejan de recibirlas.
Llevarse la cocina que sirve a otros proyectos no es una solución razonable para completar un solo encargo. Tampoco lo es entregar platos terminados y dar a entender que el cliente dispone de todas las herramientas para cocinar mañana. Hay que separar el material específico del cliente, los recursos comunes y el servicio de mantenimiento que seguirá existiendo.
En una carpeta conectada, el anfitrión decide qué bibliotecas comparte. Ese acceso permite ver el archivo fuente de la biblioteca, no concede automáticamente su edición. El cliente puede usar un componente sin tener las mismas facultades sobre el lugar donde se define.
La diferencia no tiene por qué convertirse en un conflicto. Puede formar parte de una oferta clara: mantenimiento continuado, transferencia de fuentes específicas o una copia independiente que el cliente desarrollará por su cuenta. El conflicto aparece cuando se cobra una cosa y se espera otra.
La siguiente actualización firma el recibo
El intercambio de bibliotecas permite orientar un archivo hacia recursos de otra biblioteca publicada. Figma busca coincidencias por nombre. Los elementos que no coinciden permanecen ligados a la biblioteca original. Ni el parecido visual ni una nueva denominación sustituyen esa correspondencia.
La migración debe mostrar, por tanto, tanto lo que encontró como lo que dejó sin resolver. Incluso los nombres coincidentes necesitan una revisión de sentido. Una pantalla puede parecer uniforme mientras sus componentes esperan cambios desde dos sitios diferentes. La captura de pantalla disimula muy bien ese reparto.
La revisión de actualizaciones corresponde a quien tiene permiso de edición. Una prueba de entrega útil sigue un cambio representativo desde la fuente acordada hasta su revisión y aceptación en el archivo del receptor, usando sus permisos reales. Eso demuestra una capacidad de mantenimiento que abrir un archivo antiguo no demuestra.
Para calcular el coste de una salida concreta hacen falta el anfitrión real, las dependencias y el alcance pactado. La conclusión comercial ya es visible: el mejor recibo de una entrega es que el siguiente responsable pueda hacer el siguiente cambio. Las facturas de los asientos pueden ir separadas. El destino de las llaves debe acordarse antes.
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