Resumen

  • Solo nueve de las 22 autoridades que describieron obligaciones mayoristas aportaron datos sobre el uso real; cinco dijeron contar con mecanismos específicos para evaluar la eficacia de las ayudas.
  • El vacío estadístico no demuestra un fracaso europeo. Advierte que cobertura, acceso mayorista y conexiones minoristas no son intercambiables.

Un dato del programa polaco POPC pone a prueba la forma de medir las ayudas a la fibra. Según el repaso del BEREC a la información de la autoridad polaca, en 2025 el 52,5 % de las direcciones incluidas en el programa carecía de servicio minorista. El 32,5 % recibía servicio sobre infraestructura cofinanciada y el 15 % sobre otra infraestructura. Una dirección cubierta, una conexión vendida y una conexión que utiliza la red subvencionada describen cosas distintas.

El dato no puede convertirse en una tasa europea: corresponde a un programa y un año. Sí plantea la pregunta que acompaña al nuevo borrador del Body of European Regulators for Electronic Communications (BEREC), aprobado para consulta tras la reunión de los días 1 y 2 de octubre. Las respuestas se reciben hasta el 13 de noviembre.

La obligación es el principio, no el resultado

Las normas europeas exigen que las redes subvencionadas ofrezcan acceso mayorista en condiciones justas y no discriminatorias. Pero la obligación termina antes de la decisión comercial de un competidor. Publicar una oferta de referencia no revela si el precio, la topología de la red o el coste de llegar al punto de entrega permiten a otro operador competir.

El BEREC preguntó a 22 reguladores nacionales qué productos mayoristas debían ofrecer los beneficiarios. Solo nueve reportaron también su utilización. Cinco describieron mecanismos dedicados para seguir la eficacia de las ayudas. El propio organismo advierte que el dato puede estar en un ministerio o agencia financiera, no en el regulador; además, tener información sobre un producto no significa tenerla para todos.

Entre los ocho países que comunicaron cifras de bitstream, cuatro señalaron un uso bajo y cuatro uno significativo. En ductos y postes predominaban los niveles nulos o bajos en los países que respondieron, salvo el uso elevado declarado por Francia. Son observaciones de servicios y países concretos, no una clasificación de programas nacionales. Las redes recién terminadas también necesitan tiempo para atraer mayoristas.

El ejemplo español evita una conclusión fácil

España muestra por qué el vacío no debe confundirse con falta de resultados. En su evaluación, la CNMC estimó que las localidades que recibieron ayudas tenían en 2020 una penetración de fibra unos diez puntos porcentuales superior a la del contrafactual. La cuota del operador con mayor participación era siete puntos menor en el conjunto de municipios, y entre ocho y diez puntos menor en poblaciones de 1.000 a 10.000 habitantes.

La propia CNMC acota el alcance: la metodología estima un efecto medio comparativo entre municipios con y sin ayudas; no identifica el efecto marginal de cada euro ni permite decidir si el volumen total financiado fue óptimo. El caso sugiere que las ayudas pueden acompañarse de mejores resultados de conectividad y competencia, pero no demuestra que todas las redes logren lo mismo ni que una obligación mayorista, por sí sola, produzca ese resultado.

También varía el denominador. El informe de BEREC reúne programas contabilizados por hogares, locales, población, conexiones, puntos de dirección y otras unidades. Sumar o comparar porcentajes sin conservar la unidad, el año y la infraestructura usada crea una precisión aparente.

El debate útil para la consulta no es si debe imponerse una lista idéntica de productos en todos los países. BEREC reconoce que el tamaño de las zonas, el número de beneficiarios, el precio y la distancia al punto de entrega cambian la viabilidad de una oferta. Lo que falta es saber qué pasó después: quién compró, cuántos locales recibieron servicio y sobre qué red.

Fuentes