• La eliminación por parte de la FCC de 77 regulaciones de cable y la propuesta de eliminar el obsoleto soporte ASCII tienen como objetivo modernizar la supervisión de las telecomunicaciones en EE. UU., impulsando la innovación.
  • Si bien la desregulación podría acelerar el despliegue de 5G y 6G, plantea preocupaciones sobre las protecciones al consumidor y la seguridad de la red en un mercado globalmente competitivo.

Qué sucedió: El plan ‘Delete, Delete, Delete’ del regulador estadounidense apunta al crecimiento de las telecomunicaciones

En una medida significativa, la Comisión Federal de Comunicaciones de Estados Unidos (FCC, por sus siglas en inglés), bajo la presidencia de Brendan Carr, ha cumplido su promesa de reducir las cargas regulatorias sobre la industria de las telecomunicaciones en Estados Unidos. El 26 de junio de 2025, la FCC anunció la eliminación de 77 regulaciones de tarifas de cable, recortando 11.475 palabras y 27 páginas de su reglamento.

Esta acción, parte de la iniciativa “Delete, Delete, Delete” de Carr, apunta a requisitos obsoletos, como la obligación de admitir el anticuado formato de transmisión ASCII, que representa apenas el 0,01% de las comunicaciones basadas en TTY. La FCC también propuso una mayor racionalización, incluyendo la eliminación de reglas que ya no se ajustan a la tecnología moderna o a las necesidades del mercado, tras una consulta pública iniciada en marzo de 2025. Esta desregulación se alinea con las órdenes ejecutivas del presidente Donald Trump para reducir el exceso administrativo y fomentar la innovación.

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Por qué es importante

Las acciones de la FCC podrían remodelar el panorama de las telecomunicaciones en EE. UU., un centro tecnológico mundial clave. Al reducir la burocracia, la agencia pretende liberar a los proveedores de telecomunicaciones para que innoven, lo que podría acelerar el despliegue de servicios avanzados como 5G y 6G. Esto ocurre en un momento crítico, ya que EE. UU. compite con naciones como China, donde las empresas respaldadas por el Estado enfrentan menos obstáculos regulatorios.

Sin embargo, los críticos advierten que relajar la supervisión podría debilitar las protecciones al consumidor o la seguridad de la red, especialmente después de incidentes como el ciberataque Salt Typhoon, que expuso vulnerabilidades en la infraestructura de telecomunicaciones de EE. UU.

La medida podría inspirar a otros países, incluido el Reino Unido, a reevaluar sus propias regulaciones de telecomunicaciones, equilibrando la innovación con salvaguardias. A medida que las telecomunicaciones mundiales se apresuran a satisfacer las crecientes demandas de datos, el audaz paso de la FCC puede sentar un precedente, pero su impacto a largo plazo depende de cómo los proveedores y reguladores naveguen por el nuevo entorno menos restrictivo.