• La propuesta sostiene que la descentralización del registro de direcciones IP mediante tecnología de libro mayor distribuido podría mejorar la resiliencia y reducir el control centralizado
  • Los escépticos cuestionan los posibles desafíos regulatorios, de gobernanza y operativos, especialmente dado el papel actual de los Registros Regionales de Internet

“Hoy en día, la capa más fundamental de Internet —el registro de direcciones IP— permanece centralizada en manos de cinco Registros Regionales de Internet privados.”

——Lu Heng, CEO de Cloud Innovation, CEO de LARUS Ltd, fundador de la Fundación LARUS.

Propuesta para un nuevo modelo de registro de IP

Un análisis detallado de Lu Heng sugiere que el sistema global actual para registrar direcciones de Protocolo de Internet (IP) está excesivamente centralizado y es vulnerable a riesgos jurisdiccionales y de gobernanza. Bajo el régimen actual, la asignación y registro de direcciones IP es gestionado por cinco Registros Regionales de Internet (RIR), cada uno responsable de una parte del mundo y coordinados por organismos como la Autoridad de Números Asignados de Internet (IANA).

Los RIR operan dentro de marcos legales nacionales y mantienen bases de datos que enumeran qué organizaciones poseen qué bloques de direcciones. Los críticos han señalado que la dependencia de estas organizaciones puede generar ineficiencias y riesgos, ya que cada registro tiene una autoridad significativa sobre los recursos críticos de numeración de Internet.

La propuesta de Heng consiste en repensar esta arquitectura utilizando tecnología de libro mayor distribuido (DLT). Un libro mayor distribuido es una base de datos mantenida en varios ordenadores en una red entre pares, sin una única entidad controladora, y cada entrada es verificable criptográficamente. En este modelo, la unicidad de las direcciones IP —el requisito fundamental de que cada dirección sea globalmente distinta— se aplicaría algorítmicamente en lugar de mediante un pequeño conjunto de instituciones.

Los partidarios de estos conceptos sostienen que podrían automatizar muchos procesos administrativos que actualmente requieren revisión manual, lo que teóricamente permitiría actualizaciones más rápidas y reduciría la dependencia de organismos centralizados. Parte de la literatura de investigación también explora ideas relacionadas, como experimentos con blockchain para gestionar recursos de Internet o validar asignaciones de direcciones.

A pesar de estas propuestas, hay un despliegue limitado en el mundo real de modelos de libro mayor distribuido para infraestructura IP crítica. Trabajos conceptuales como BGPcoin muestran cómo se podría utilizar blockchain para registrar y gestionar direcciones y números de sistemas autónomos, pero estos siguen siendo experimentales.

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Cuestiones e implicaciones para la gobernanza de Internet

El debate es importante porque las direcciones IP son parte integral de las operaciones de Internet. En el sistema actual, los cinco RIR garantizan que no haya conflictos sobre quién controla qué bloques IP y gestionan la asignación a los registros locales y operadores de red. La coordinación centralizada ha permitido que Internet crezca hasta miles de millones de dispositivos conectados. Sin embargo, también implica que el sistema depende de la estabilidad institucional y marcos de políticas coherentes en todas las jurisdicciones.

La transición a un libro mayor distribuido plantea varias cuestiones importantes. Una es el cumplimiento normativo. Los registros existentes operan dentro de marcos legales en sus regiones, por lo que reemplazarlos por un registro centrado en la tecnología requeriría nuevos acuerdos internacionales o adaptaciones regulatorias. No está claro cómo manejaría dicho sistema las disputas, haría cumplir las políticas o se integraría con las leyes nacionales.

Otra preocupación es la gobernanza y la rendición de cuentas. Los libros mayores distribuidos pueden eliminar puntos de control central, pero no eliminan la necesidad de supervisión. Las decisiones sobre asignaciones y conflictos de direcciones aún necesitarían mecanismos de resolución, y no está claro cómo funcionarían en un contexto descentralizado. Además, aunque la automatización podría mejorar la eficiencia, puede introducir nuevas complejidades técnicas y operativas que aún no se han probado a escala global.

La propuesta también invita al debate sobre si la descentralización es siempre beneficiosa para la infraestructura de Internet. El sistema actual ha sido diseñado y perfeccionado durante décadas para equilibrar la unicidad global, las necesidades de políticas regionales y la estabilidad tecnológica. Cualquier alternativa debe demostrar no solo viabilidad técnica, sino también una gobernanza sólida e interoperabilidad legal.