- El tribunal prorroga silenciosamente la intervención de AFRINIC, ignorando el plazo anterior de junio
- El nuevo memorándum de políticas del CEO de ICANN suscita temores de un control centralizado sobre la gobernanza de Internet en África
Mandato del interventor prorrogado más allá del plazo de junio
A finales de julio de 2025, el interventor designado por el tribunal deAFRINICseguía al mando, a pesar de que la fecha límite del mandato declarada anteriormente era el 30 de junio. La intervención, introducida en 2023 para estabilizar el registro durante los procedimientos judiciales, fue descrita explícitamente por el tribunal como temporal. Sin embargo, sin una nueva junta directiva elegida y sin una hoja de ruta para el control de los miembros, la prórroga deja la gobernanza de AFRINIC en un limbo indefinido.
Este hecho se produce tras la anulación de las elecciones a la junta directiva de AFRINIC de 2025 el 23 de junio. Una sola queja de representación no verificada provocó la cancelación de la votación y el descarte de votos válidos. El resultado: sin junta directiva en funcionamiento, sin un cronograma claro para las elecciones y con el control continuo del interventor. Las partes interesadas han calificado esto como una profundización de un entorno de gobernanza que ya era inviable.
Uno de los miembros más grandes de AFRINIC,Cloud Innovation Ltd., describió el estado actual como un “vacío prolongado”. La empresa ha cuestionado si la supervisión judicial se está utilizando para encubrir un fracaso institucional en lugar de resolverlo.
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El memorándum de Lindqvist profundiza la crisis de legitimidad
La prórroga judicial refuerza las preocupaciones más amplias de que AFRINIC ha entrado en un estado de colapso. Sin un liderazgo elegido, y con elecciones invalidadas repetidamente, ya no funciona como un registro regional de Internet legítimo. Al mismo tiempo, el vacío ha creado una vía para que actores externos intervengan.
En mayo de 2024, Kurt Lindqvist, director ejecutivo de ICANN, publicó un memorándum de cumplimiento que introdujo un nuevo mecanismo de desreconocimiento para los registros regionales de Internet. Aunque se presentó como una actualización operativa vinculada a ICP-2, el documento se publicó sin ninguna consulta pública y transfiere el poder del consenso de la comunidad a la autoridad ejecutiva.
El marco de Lindqvist permite a la dirección de ICANN determinar si un registro no cumple y comenzar los procedimientos de desreconocimiento. A diferencia de lapolítica original ICP-2, que pretendía ser una guía para la formación de nuevos RIR, el nuevo mecanismo elude los controles ascendentes y otorga a ICANN un papel sin precedentes en la legitimidad interna de los RIR.
Las partes interesadas técnicas de toda África han criticado esta medida como una “centralización silenciosa” del poder, incompatible con la gobernanza de múltiples partes interesadas. Argumentan que las acciones de Lindqvist sientan un precedente peligroso, en el que la política ejecutiva reemplaza la supervisión liderada por la comunidad. Este cambio, combinado con la parálisis de AFRINIC, hace saltar las alarmas sobre el futuro de la gobernanza descentralizada de Internet.
Este episodio explora de manera crítica si las instituciones regionales siguen siendo capaces de operar bajo las presiones técnicas y geopolíticas actuales. Las prórrogas judiciales y el exceso de autoridad ejecutiva de individuos como Lindqvist sugieren que la gobernanza puede estar derivando más allá de la corrección democrática.