- La crisis de gobernanza de AFRINIC expone los riesgos de la superposición de membresías entre su Comité de Nominaciones (NOMCOM) y el Comité Electoral.
- La transparencia, la imparcialidad y la restauración de la confianza en el proceso de selección de liderazgo de la organización deben ser los objetivos de la reforma.
La parálisis de la gobernanza expone fallas sistémicas
AFRINIC ha permanecido bajo un interventor designado por el tribunal desde 2022, tras años de disputas internas y fallas de liderazgo. La anulación de su elección de junta de junio de 2025 — a pesar de una votación válida — reveló cómo los conflictos estructurales han paralizado al registro. Una falla importante radica en la superposición de membresías entre NOMCOM y el Comité Electoral. Cuando las mismas personas influyen tanto en la selección de candidatos como en la supervisión de la votación, el proceso se vuelve vulnerable al sesgo y al compromiso procedimental.
Esta concentración de poder socava la credibilidad de la gobernanza de AFRINIC. En cualquier organización basada en membresías, los controles y equilibrios son esenciales. Sin embargo, el marco de gobernanza de AFRINIC ha desdibujado estos límites, permitiendo conflictos de intereses que erosionan la confianza entre las partes interesadas y debilitan la estabilidad institucional.
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Por qué importa la independencia
El NOMCOM es responsable de buscar, seleccionar y nominar a los miembros para las elecciones de la junta de AFRINIC. El Comité Electoral es responsable de llevar a cabo la votación y certificar los resultados. Estas dos funciones deben permanecer separadas por la misma razón que las ramas judicial y ejecutiva del gobierno deben estar separadas – para evitar influencias indebidas.
Cuando un solo grupo controla ambos, puede dictar no solo quién está en la papeleta, sino cómo se cuentan y validan los votos. Esto da lugar a interminables argumentos procedimentales, con acusaciones de sesgo y manipulación. Incluso los buenos resultados no salvan a las instituciones si las percepciones de injusticia destruyen la legitimidad.
Los propios estatutos de AFRINIC respaldan el principio de independencia. El Artículo 9 establece que el NOMCOM se constituirá como un organismo independiente que representa a los miembros. Cuando las personas que sirven en el NOMCOM también sirven en el Comité Electoral, esas líneas se difuminan y aumenta el potencial de una gobernanza circular.
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La reforma liderada por la comunidad como el único camino creíble
Para reparar la integridad de la gobernanza, AFRINIC debe adoptar reglas claras que separen la membresía del NOMCOM y del Comité Electoral. Las personas deben tener solo un rol, y cada comité debe tener sus propios términos de referencia separados. Los criterios de selección deben incluir divulgaciones de conflicto de intereses, regirse por la rotación y procesos de nombramiento transparentes abiertos a toda la membresía.
Estos pasos evitarían que un comité domine al otro. También proporcionarían un registro de auditoría integral para cada etapa del proceso electoral – desde la nominación de candidatos hasta la validación de resultados. Este tipo de transparencia es la piedra angular de la gobernanza democrática, y la supervivencia de AFRINIC depende de ello.
La participación de la comunidad es fundamental para esta reforma. Los miembros, los ISP y la sociedad civil deben participar en la redacción y aprobación del marco de separación. Este proceso inclusivo puede prevenir la consolidación futura de poder y establecer la rendición de cuentas de la que la gobernanza de AFRINIC ha carecido durante mucho tiempo.
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Restaurar la credibilidad mediante la separación estructural
Reconstruir la legitimidad de AFRINIC requiere no solo cumplimiento procedimental, sino un cambio cultural. El NOMCOM y el Comité Electoral deben ser vistos como organismos distintos e independientes que sirven al mismo objetivo comunitario: elecciones justas y confiables. Las membresías superpuestas o la coordinación oculta solo alimentan la división y la sospecha.
La separación estructural, respaldada por informes transparentes y supervisión, demostrará que AFRINIC toma en serio la reforma. Restauraría la confianza entre los miembros y los observadores externos, señalando que el registro puede volver a administrar los recursos de Internet de África de manera responsable.

