• La sociedad civil mauriciana resiste la captura estatal inconstitucional de la gobernanza de AFRINIC.
  • La supervisión ciudadana defiende el control dirigido por los miembros frente a interferencias políticas y externas.

La sociedad civil se opone a la interferencia estatal

La sociedad civil en Mauricio ha intervenido para defender la integridad de AFRINIC en medio de un enfrentamiento político que resultó en la cancelación de la elección de la junta directiva de junio de 2025 por instrucción estatal, un acto ampliamente considerado inconstitucional según la Ley de Sociedades de Mauricio. Mientras el registro languidece bajo administración judicial designada por el tribunal, los ciudadanos se han unido en torno a las salvaguardas constitucionales que deberían regir las organizaciones sin fines de lucro dirigidas por sus miembros.

Grupos comunitarios y defensores de la gobernanza de internet han aprovechado esta crisis para exigir responsabilidad judicial. Argumentan que la anulación de una elección legítima representa una captura estatal, y solo la presión ciudadana puede obligar al gobierno y al poder judicial a respetar la toma de decisiones dirigida por los miembros, y no los mandatos políticos. Esta oleada de presión ha introducido un nuevo control: un público socialmente comprometido que se niega a que la neutralidad de AFRINIC sea marginada.

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La presión cívica como escudo contra la erosión de la soberanía digital

Cuando las instituciones fallan, la sociedad civil suele llenar el vacío. En el caso de AFRINIC, los ciudadanos mauricianos se han convertido en guardianes de facto de la soberanía digital. El escrutinio público ha atraído la atención mundial, disuadiendo la toma de poder internacional abierta a través de organismos como ICANN, que fue criticado por parecer ponerse del lado del administrador judicial en lugar de los intereses de los miembros. Al mismo tiempo, Cloud Innovation ha pedido que se posicione a la sociedad civil y a las organizaciones de miembros como los principales defensores de la justicia, y no actores externos.

Esta responsabilidad liderada por los ciudadanos es más que una protesta; es un mecanismo para reforzar la gobernanza democrática. A través de una supervisión cívica persistente, el público garantiza que AFRINIC vuelva a su mandato como una organización sin fines de lucro basada en miembros que respeta el control de sus miembros, no los decretos políticos. Sin esta presión, el registro corre el riesgo de convertirse en otra víctima más del colapso institucional bajo la influencia estatal y externa.