• China ha otorgado licencias para más de 7.000 centros de datos, muchos de ellos funcionando a solo un 20-30% de utilización.
• Se prevé una plataforma informática unificada para 2028 con el fin de monetizar la capacidad no utilizada y frenar las inversiones ineficientes.
Qué ha ocurrido: Una nube nacional para conectar 7.000 instalaciones
Ministerio de Industria y Tecnología de la Información de China (MIIT), junto con las empresas estatales de telecomunicaciones China Mobile, China Unicom y China Telecom, está desarrollando una plataforma de nube a nivel nacional para conectar más de 7.000 centros de datos construidos bajo el plan "Datos del Este, Computación del Oeste". El proyecto tiene como objetivo capturar los recursos informáticos infrautilizados —algunos funcionando al 20-30% de su capacidad— y monetizar el exceso de capacidad a través de un sistema centralizado gestionado por el Estado. Mientras tanto, la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma (NDRC) ha iniciado una revisión sectorial y ha endurecido el marco regulatorio, estableciendo umbrales de utilización y prohibiendo a los gobiernos locales las inversiones en infraestructura a pequeña escala para evitar la sobreconstrucción inútil.
La construcción se disparó en las provincias occidentales, impulsada por la energía más barata y un fuerte respaldo gubernamental. Sin embargo, muchos centros se construyeron sin una demanda real, lo que provocó la cancelación de más de 100 proyectos solo en los últimos 18 meses .
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Por qué es importante
El cambio de China marca un giro en el tono: el país está dejando atrás la carrera por construir cada vez más centros de datos y se centra en hacer que la red existente funcione mejor. Tras años de rápida inversión, muchos centros están funcionando muy por debajo de su capacidad. Conectarlos a través de una única nube gestionada por el Estado es una forma de convertir los servidores no utilizados en potencia informática útil y evitar más desperdicio, al tiempo que se impulsan las ambiciones del país en materia de IA y nube.
Una plataforma nacional también indica un movimiento para aportar coherencia a un mosaico de proyectos regionales. Si Pekín consigue que miles de centros funcionen como uno solo, podría crear una columna vertebral digital más eficiente, trasladando las cargas de trabajo entre provincias y reduciendo el riesgo de activos varados. El plan prevé tener una interconexión estandarizada para 2028, una señal de que el gobierno está jugando a largo plazo.
El desafío será convertir la política en rendimiento. La distancia genera latencia en las instalaciones occidentales, y el hardware no coincidente —como diferentes arquitecturas de chips entre proveedores nacionales y extranjeros— dificulta una integración fluida. También existe la disyuntiva política: unas normas más estrictas sobre la utilización significan menos margen para que los gobiernos locales utilicen las nuevas construcciones como motor económico.
Se trata de un cambio pragmático que indica que ya no basta con invertir dinero en hormigón y servidores. El éxito de esta nueva fase determinará si el auge de los centros de datos de China se convierte en la base de sus objetivos de IA o en un costoso caso de sobrecapacidad.

