• El Ministerio de Comercio de China investigará el presunto dumping de chips de circuitos integrados analógicos fabricados en EE. UU.
  • La investigación también apunta a las restricciones de EE. UU. a las empresas chinas de semiconductores.

Qué ocurrió:Pekín lanza una doble investigación sobre los chips estadounidenses

El Ministerio de Comercio de China ha abierto dos investigaciones importantes sobre la industria de semiconductores de Estados Unidos, lo que intensifica las tensiones en la larga disputa comercial entre ambos países. El ministerio anunció una investigación antidumping sobre los chips de circuitos integrados (CI) analógicos fabricados en EE. UU., que se utilizan ampliamente en la electrónica de consumo, automóviles y equipos industriales.

Una segunda investigación antidiscriminación revisará las políticas de EE. UU. que restringen a los fabricantes de chips chinos, incluidos los controles de exportación y las prohibiciones de inversión justificadas por motivos de seguridad nacional.

La medida se produce pocos días antes de las conversaciones comerciales de alto nivel programadas, lo que indica la intención de Pekín de enfrentar el enfoque de Washington sobre el comercio tecnológico. Los analistas afirman que empresas estadounidenses como Texas Instruments y Analog Devices podrían enfrentar aranceles o restricciones si las investigaciones encuentran pruebas de prácticas desleales.

Publicaciones en X (anteriormente Twitter) de analistas financieros destacaron la posible turbulencia del mercado, y señalaron que las acciones de semiconductores como Nvidia y AMD cayeron en las operaciones posteriores al cierre tras el anuncio.

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Por qué es importante

El momento de las investigaciones es muy estratégico. Se producen mientras el expresidente estadounidense Donald Trump ha amenazado con imponer aranceles de hasta el 300% a las importaciones de semiconductores, como parte del esfuerzo de su administración por frenar el ascenso tecnológico de China.

Esta escalada podría perturbar la cadena de suministro mundial de semiconductores, que ya está bajo presión por los controles de exportación y las tensiones geopolíticas. China sigue siendo un centro crucial para el ensamblaje y prueba de chips, lo que significa que los aranceles más altos podrían aumentar los costos para los fabricantes de productos electrónicos de todo el mundo.

El caso antidiscriminación de Pekín también tiene posibles implicaciones para las normas de la Organización Mundial del Comercio (OMC). Si China impugna las restricciones de EE. UU. basadas en la seguridad en foros globales, podría sentar un precedente que afecte a futuras disputas comerciales tecnológicas.

Los analistas advierten que las medidas aumentan el riesgo de un desacoplamiento tecnológico, y que las empresas se verán obligadas a diversificar o duplicar las cadenas de suministro. Esto podría acelerar la bifurcación de los estándares tecnológicos mundiales, dificultando la colaboración internacional.