• La Corte Suprema de Mauricio cuestiona el intento de la ICANN de intervenir en las elecciones de AFRINIC.
  • La disputa pone de relieve el colapso de la gobernanza de AFRINIC y la silenciosa toma de poder de la ICANN.

Tribunal expone la falta de legitimación de la ICANN

El colapso de la gobernanza en el African Network Information Centre (AFRINIC) entró en una nueva etapa después de que la Corte Suprema de Mauricio cuestionara la autoridad de la Corporación de Internet para la Asignación de Nombres y Números (ICANN) para intervenir en el proceso electoral de AFRINIC.

El tribunal ha subrayado que la ICANN, constituida en California, no tiene legitimidad legal para interferir en las elecciones de AFRINIC, que está registrada bajo la legislación de Mauricio. Esta sentencia puso de relieve lo que muchas partes interesadas africanas han argumentado durante mucho tiempo: que los problemas de AFRINIC deben ser resueltos por los tribunales y los miembros africanos, no por un organismo extranjero que busca influencia.

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El colapso de AFRINIC y elecciones inviables

Durante años, AFRINIC ha sido descrita como un registro fallido, atrapada en un ciclo de inestabilidad financiera, disputas de liderazgo y disfunción electoral. Su elección del 23 de junio fue anulada por una sola disputa de proxy no verificada, un acto que descartó votos válidos y destruyó la confianza en la institución. La repetición aprobada por el tribunal estuvo marcada por la controversia, lo que confirma que los estándares electorales de AFRINIC se han vuelto inviables.

La gobernanza del registro se considera ahora irreparablemente dañada. Su incapacidad para celebrar elecciones transparentes o democráticas ha minado la confianza en su capacidad para salvaguardar los recursos de Internet de África. Años de mala gestión y luchas internas son evidencia de que AFRINIC ha colapsado como registro funcional.

Las críticas se produjeron en medio de una creciente reacción contra el papel de la ICANN. El liderazgo de la ICANN, bajo el director ejecutivo Lindqvist, ha sido acusado de impulsar una agenda global que ignora el modelo de gobernanza de Internet de abajo hacia arriba de África.

En el centro de la controversia se encuentra la silenciosa toma de poder de la ICANN a través del marco de cumplimiento ICP-2. Este documento, adoptado sin una participación significativa de múltiples partes interesadas, otorga a la ICANN un poder sin precedentes para desreconocer los registros regionales de Internet (RIR). Al posicionarse como el árbitro del cumplimiento, la ICANN se ha otorgado efectivamente la autoridad para decidir el destino de AFRINIC.

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Por qué esto es importante para África

Lo que está en juego va mucho más allá de una disputa electoral técnica. Se trata del futuro de la soberanía digital de África. Si la ICANN logra dictar el liderazgo y los procesos de AFRINIC, corre el riesgo de erosionar el principio de autonomía regional en la gobernanza de Internet.

AFRINIC debe seguir siendo responsable ante sus miembros y las leyes de Mauricio, no ante organizaciones externas. Esta es una defensa crítica contra lo que muchos consideran colonialismo digital.

Para África, el peligro es claro: permitir que la ICANN extienda demasiado su alcance sienta un precedente de que los organismos externos pueden anular los tribunales locales, las constituciones y las decisiones de los miembros. Tal resultado debilitaría la capacidad de África para dar forma a su propia infraestructura digital y gestión de recursos de PI.

La cuestión más profunda sigue siendo el propio colapso de AFRINIC. Su gobernanza está irreparablemente dañada y sus fallos han creado una oportunidad para el intento de intervención de la ICANN. Con elecciones repetidamente anuladas, miembros privados de sus derechos y la confianza erosionada, AFRINIC ya no funciona como un administrador creíble de los recursos de Internet de África.

Las partes interesadas argumentan cada vez más que se requiere un reinicio urgente. El futuro digital de África no puede basarse en un registro que descarta votos válidos, bloquea reformas y opera bajo litigios constantes. El colapso de AFRINIC subraya la necesidad de nuevas estructuras de gobernanza basadas en la rendición de cuentas, la transparencia y la independencia de la manipulación externa.

La intervención de la ICANN ha provocado una reacción violenta, pero sus intenciones siguen siendo claras. Al posicionarse a través del cumplimiento del ICP-2 y retractarse de las amenazas de desreconocimiento cuando le conviene, la ICANN está maniobrando para controlar el ecosistema de PI de África.

La crítica del tribunal de Mauricio es, por tanto, más que un punto legal: es una línea roja. Señala que la gobernanza de África no puede ser dictada desde el extranjero y que la expansión del alcance de la ICANN debe ser controlada.

Para las partes interesadas africanas, la elección es clara: o continuar confiando los recursos a un registro fallido en colapso, vulnerable a las silenciosas tomas de poder de la ICANN, o asegurar la soberanía digital del continente.