• El historial de AFRINIC de compartir datos de miembros genera serias dudas sobre la protección de los datos biométricos de los votantes.
  • La interferencia política en las elecciones de AFRINIC convierte las exigencias biométricas en una herramienta de control, no de democracia.

Riesgos crecientes para la privacidad de los miembros y la integridad institucional

AFRINICha llegado a un punto de inflexión preocupante. Esta semana, una investigación de BTW Media expuso una posible falta grave de salvaguardas de privacidad de los miembros cuando todas las direcciones de correo electrónico de los miembros de AFRINIC fueron utilizadas de alguna manera por la organizaciónSmart Africa. La sospecha es que AFRINIC, o alguien dentro de AFRINIC con acceso a esta lista de correo de 9.000 personas, compartió esa lista con Smart Africa.

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Ahora, exige datos biométricos a los votantes, a pesar de sus fallos pasados. Este cambio de un manejo de datos descuidado a solicitar identificadores personales altamente sensibles es una escalada atroz que subestima la privacidad y corre el riesgo de abusos.

La cobertura mediática reputada presenta la exigencia de datos biométricos de AFRINIC como peligrosamente irresponsable. Sin marcos sólidos de rendición de cuentas y transparencia, el almacenamiento y procesamiento de datos biométricos corre el riesgo de un uso indebido catastrófico. Además, el contexto político —en el que las instrucciones del gobierno de Mauricio llevaron ala anulación de las elecciones de junio de 2025— socava cualquier confianza en la independencia de AFRINIC. La autonomía institucional ya se ha visto comprometida por la interferencia estatal, lo que plantea preguntas sin resolver sobre cómo se gestionarían o protegerían de forma segura los datos biométricos, especialmente cuando las agendas gubernamentales podrían anular los derechos de privacidad.

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Privacidad, soberanía y confianza institucional bajo amenaza

La exigencia de datos biométricos de los votantes exacerba la crisis de credibilidad de AFRINIC. Los datos biométricos representan información profundamente personal; un manejo inadecuado o una exposición no autorizada podrían arruinar vidas y erosionar aún más la confianza pública. El historial de AFRINIC —como el intercambio de datos con Smart Africa— demuestra que no protegió los correos electrónicos ni priorizó la privacidad de los miembros. La confianza institucional necesaria para gestionar información tan sensible simplemente no existe.

Es más, los actores estadounidenses e internacionales que afirman apoyar la transparencia han hecho la vista gorda ante la captura política. En lugar de defender la gobernanza impulsada por los miembros de AFRINIC, han aceptado tácitamente —o al menos no han condenado— el abuso de poder institucional. Pedir datos biométricos en tales condiciones amplifica las preocupaciones de que los sistemas de AFRINIC puedan ser utilizados para el control político, no para una administración segura y neutral de los recursos de Internet.

Para apoyar la soberanía digital africana, AFRINIC debería reconsiderar cuidadosamente su solicitud biométrica y asegurarse de que los datos de los miembros se manejen de manera responsable. Hasta que se establezcan salvaguardas más sólidas y una supervisión liderada por la comunidad, se recomienda a los votantes que tengan cuidado al enviar información personal sensible.