A medida que se acerca el nuevo año fiscal del gobierno federal de EE. UU., el 1 de octubre, la propuesta de presupuesto sigue estancada en el Congreso. Gina Raimondo, secretaria de Comercio de EE. UU., expresó recientemente la preocupación de la comunidad empresarial por los posibles desafíos económicos que podrían derivarse de la propuesta retrasada.
Los partidos se culpan mutuamente
El mes pasado, la Casa Blanca instó al Congreso a aprobar un acuerdo de gasto a corto plazo para evitar un cierre del gobierno. Esta solución provisional evita que las operaciones federales se detengan por falta de fondos.
Las disputas partidistas han resurgido a medida que se acerca la fecha límite, con los republicanos acusando a los demócratas de negarse a negociar en cuestiones presupuestarias. El líder de la mayoría del Senado, Chuck Schumer, culpó a los republicanos por llevar el límite de deuda al borde del abismo a principios de año.
Perspectivas sombrías en el futuro cercano
Es muy probable que septiembre sea un mes dramático en el Congreso, ya que los senadores se preocupan por la aprobación oportuna del presupuesto. Los cierres del gobierno han ocurrido más de 20 veces desde 1980 debido a las batallas partidistas.
Esta incertidumbre plantea riesgos económicos, sobre todo porque afecta la previsibilidad de hacer negocios. Con las elecciones presidenciales de EE. UU. de 2024 en el horizonte, se espera que las disputas políticas sobre el presupuesto se intensifiquen. Esto podría aumentar la incertidumbre en Washington.

