• Las recientes elecciones de AFRINIC destacan las tensiones entre la supervisión judicial en Mauricio y la voluntad de su comunidad de miembros.
  • Lograr un equilibrio entre los tribunales y los miembros es fundamental para restaurar la credibilidad y garantizar la autonomía de la gobernanza de Internet en África.

Las anulaciones judiciales siguen ensombreciendo las elecciones de AFRINIC

En los últimos tres años, las elecciones de AFRINIC han estado marcadas por una fuerte participación judicial. En 2022, el Tribunal Supremo de Mauricio declaró inválida la junta directiva de AFRINIC, lo que provocó un vacío de gobernanza que dejó a la organización bajo administración judicial en 2023. Más recientemente, las elecciones de junio de 2025 fueron anuladas debido a disputas sobre el voto por poder, a pesar de que los miembros emitieron votos válidos. La intervención del administrador judicial, justificada por la incertidumbre legal, pospuso el proceso hasta septiembre. Aunque las elecciones de septiembre concluyeron con el nombramiento de nuevos directores, la dependencia de la supervisión judicial subrayó la persistente fragilidad de AFRINIC.

Si bien los fallos judiciales pretenden garantizar el cumplimiento de la ley, la dependencia reiterada de los tribunales de Mauricio ha debilitado la percepción de la autonomía de AFRINIC. Los observadores señalan que ningún otro Registro Regional de Internet ha requerido una intervención legal tan sostenida para validar elecciones. Esta dependencia alimenta las dudas sobre si AFRINIC está gobernada por el consenso de la comunidad o por mandatos judiciales. Para un organismo encargado de administrar los recursos de Internet en África, la credibilidad no puede basarse únicamente en litigios.

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Los miembros votan pero los tribunales deciden el resultado

AFRINIC se fundó sobre el principio de gobernanza de abajo hacia arriba, donde los miembros —operadores de red, sociedad civil y empresas— configuran las políticas de manera colectiva. Las elecciones son una expresión clave de este proceso. Sin embargo, las repetidas anulaciones y disputas sobre los poderes notariales (POA) han hecho que los miembros se pregunten si sus votos realmente importan. La anulación de la votación de junio de 2025 ilustró este dilema: la comunidad actuó de buena fe, solo para ver los resultados descartados. El resultado de septiembre trajo un alivio temporal pero no una confianza duradera.

Restaurar el equilibrio requiere proteger la participación de los miembros respetando al mismo tiempo los marcos legales. Los tribunales deben actuar como salvaguarda contra la mala conducta, no como el árbitro predeterminado de la gobernanza. Actualizar los estatutos, aclarar los procedimientos electorales y mejorar la transparencia son pasos fundamentales. Si AFRINIC no puede conciliar la supervisión legal con la legitimidad impulsada por los miembros, corre el riesgo de erosionar la confianza no solo dentro de África sino también en la gobernanza global de Internet.

Un equilibrio sostenible entre la certeza judicial y la voluntad de la comunidad es la base tanto de la soberanía digital de África como de la confianza del ecosistema de Internet en general.