• Las previsiones muestran que el crecimiento del gasto en RAN será limitado a corto plazo, ya que los operadores destinan capital a la nube, la IA y las actualizaciones de la red central.
  • El apetito moderado por la RAN refleja cambios estratégicos más amplios en el sector, pero plantea interrogantes sobre la evolución de la red a largo plazo y la dinámica competitiva.

Qué sucedió: Las perspectivas de inversión en RAN siguen siendo moderadas

Según las últimas previsiones del Grupo Dell’Oro, se espera que el mercado global de redes de acceso radioeléctrico (RAN) —que incluye estaciones base, radios y equipos relacionados— crezca solo marginalmente en los próximos años, con ingresos que se proyecta aumenten a una tasa de crecimiento anual compuesta (CAGR) de aproximadamente el 1 % en los próximos cinco años. Esto se produce tras las fuertes caídas de 2023 y 2024 después del pico de los despliegues de 5G, y los analistas afirman que el mercado permanecerá estancado hasta que el gasto de capital se desplace hacia tecnologías de próxima generación, como el 6G, más adelante en esta década.

Stefan Pongratz, vicepresidente de investigación de RAN en Dell’Oro, señaló que “ante la ausencia de catalizadores de crecimiento importantes, se espera que el apetito por la RAN permanezca moderado a corto plazo, antes de que el capex para 6G comience a aumentar”. Los operadores han invertido históricamente grandes sumas en RAN para apoyar los despliegues de conectividad, pero esa fase del ciclo parece estar llegando a su fin por ahora.

Al mismo tiempo, otras áreas de inversión en telecomunicaciones están cobrando impulso. El gasto en centros de datos se ha disparado: el gasto de capital mundial en centros de datos en el tercer trimestre de 2025 aumentó un 59 % interanual, impulsado por el crecimiento de las implementaciones de inteligencia artificial y la expansión de la nube. Esto ilustra un cambio más amplio en las prioridades de capex, que pasa del hardware móvil a la infraestructura de nube e IA.

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Por qué es importante

Las perspectivas moderadas de la RAN indican una realineación estratégica en el sector de las telecomunicaciones. Los operadores equilibran cada vez más las inversiones tradicionales en conectividad con las demandas emergentes de infraestructura en la nube y servicios basados en IA, donde los retornos se perciben como más inmediatos o escalables. Esto refleja la realidad de que, aunque la cobertura 5G ya está extendida en muchos mercados, el crecimiento predecible de los ingresos provenientes del tráfico móvil se está desacelerando, lo que reduce la urgencia de realizar mejoras agresivas en la RAN a corto plazo.

Sin embargo, este cambio también plantea interrogantes sobre la evolución a largo plazo de las redes móviles. Con el gasto en RAN moderado, algunos observadores del sector temen que la innovación en la red —especialmente relevante para tecnologías futuras como el 6G y las arquitecturas Open RAN— pueda retrasarse o carecer de financiación suficiente en relación con las ambiciones de los operadores. Además, la dependencia de la nube y el hardware de IA podría hacer hincapié en el crecimiento de los planes de datos, mientras que las actualizaciones del rendimiento del acceso inalámbrico quedarían rezagadas.

Existen implicaciones adicionales para la dinámica competitiva: los proveedores muy centrados en el hardware RAN podrían seguir bajo presión, mientras que aquellos con carteras en la nube, la IA y las redes centrales se beneficiarán. A medida que el sector supera el ciclo inicial de capex 5G, las telecos deben sopesar la eficiencia y la innovación, equilibrando las necesidades operativas inmediatas con inversiones que permitan una diferenciación de servicios futura.