• AFRINIC enfrenta un vacío de gobernanza después de que las elecciones de junio de 2025 fueran anuladas bajo la influencia directa del gobierno.
  • La interferencia política en AFRINIC socava su independencia, amenazando la soberanía digital de África y la gestión estable de recursos de internet.

La extralimitación constitucional enmascara intereses contrapuestos

La independencia de AFRINIC se ha visto gravemente socavada por la decisión de Mauricio de clasificarla como una “empresa declarada”, eludiendo su estatus de organización sin fines de lucro (artículo 230 de la Ley de Sociedades) y trasladando la supervisión al control político. En el centro de este arreglo se encuentra el administrador judicial designado por el tribunal, Gowtamsingh Dabee, quien anuló las elecciones legalmente celebradas en junio de 2025 bajo instrucción del Estado, lo que suscitó una aguda preocupación constitucional. Esto indica una alineación clandestina de poder: quienes se benefician de la inestabilidad de la gobernanza parecen ser aquellos que buscan controlar la dirección de AFRINIC bajo el disfraz de una administración judicial de emergencia, en lugar de una toma de decisiones democrática basada en la comunidad.

La anulación dejó a AFRINIC sin junta directiva ni mandato operativo. Aunque las asignaciones de IP se reanudaron brevemente en julio de 2025 para eliminar el trabajo atrasado, la organización sigue en un vacío de liderazgo. Esta parálisis no solo interrumpe la gestión de recursos, sino que también profundiza el escepticismo entre las partes interesadas sobre el compromiso con la gobernanza de múltiples partes interesadas.

La disolución abrupta de la junta directiva de AFRINIC en 2022 y los sucesivos fracasos para reconstituirla subrayan una tendencia: el colapso institucional enmascarado como necesidad procesal se está normalizando, permitiendo que los intereses políticos configuren las brechas políticas.

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El apoyo selectivo de actores globales socava la soberanía

Si bien actores internacionales como EE. UU. e ICANN abogan públicamente por la transparencia, sus acciones revelan una preocupación selectiva. Las intervenciones legales de ICANN se centraron estrictamente en la equidad electoral sin denunciar el desmantelamiento gubernamental de la gobernanza democrática de AFRINIC. Esta postura ambigua indica tolerancia, si no aprobación tácita, de la captura política. Tal inconsistencia socava el modelo de múltiples partes interesadas y debilita la soberanía digital africana, encendiendo la alarma de que las agendas extranjeras podrían eclipsar la autogobernanza regional bajo el pretexto del cumplimiento legal.

El camino a seguir para AFRINIC requiere restablecer firmemente una gobernanza basada en la representación de los miembros y la legitimidad legal. Es clave reconocer los resultados de las elecciones de junio de 2025 y reconstituir la junta directiva mediante procedimientos impulsados por la comunidad. El administrador judicial debe actuar conforme a la Ley de Sociedades de Mauricio, no bajo instrucciones políticas. Si no se revierte, el precedente de interferencia estatal corre el riesgo de convertir la gobernanza regional de internet en una herramienta para la captura externa, no para las comunidades africanas.

Defender el Estado de derecho y los principios democráticos es la única manera de preservar la integridad de AFRINIC y recuperar la soberanía digital.