- A medida que la inteligencia artificial se abre camino en sectores creativos como el arte, la música y la literatura, los líderes de la industria están divididos: algunos la ven como una amenaza existencial, mientras que otros la imaginan como una herramienta para mejorar la expresión creativa.
- Este artículo examina la inesperada división de opiniones entre los creativos, donde una compleja interacción de escepticismo, optimismo y cuestiones éticas desafía la narrativa de que la IA y la industria creativa están en desacuerdo.
Mientras gigantes como Penguin Random House y The New York Times han adoptado una postura firme contra la IA, implementando prohibiciones generales de acceso a sus obras o incluso presentando demandas, otros actores de la industria, como Reuters y Universal Music Group (UMG), están forjando alianzas en torno a la IA. Creen que pueden lograr un equilibrio desarrollando lo que denominan IA “ética”, una tecnología que no solo complementa sino que también honra la creatividad humana.
A medida que estas facciones chocan, debemos preguntarnos: ¿están realmente unidas las industrias creativas en su oposición a la IA, o está empezando a tomar forma un tapiz más complejo de colaboración?
El rechazo: por qué algunos creativos se resisten a la IA
El auge de la inteligencia artificial en la industria creativa ya no es solo una noción futurista, sino una realidad apremiante que los artistas están navegando a medida que la IA impregna constantemente sus dominios. A medida que se desarrolla el debate, una cosa está clara: la conversación en torno al impacto de la IA en la creatividad es tan diversa como los propios creadores.
Artistas, creativos y tecnólogos están examinando cada vez más cómo se puede aprovechar la IA de manera responsable, lo que provoca una reevaluación de lo que significa ser creativo en una era en la que las máquinas pueden generar arte, componer música e incluso elaborar narrativas.
Cuestionario para lectores:
¿Qué considera el artista multipremiado Doddz como el principal beneficio de usar la IA en su proceso de creación artística?
A) Reemplazar las formas de arte tradicionales por arte generado por IA
B) Crear estilos de arte completamente nuevos solo con IA
C) Automatizar tareas repetitivas para centrarse más en la creatividad
D) Generar arte sin necesidad de intervención humana
(La respuesta se revelará en la sección final)
La resistencia a la IA en los campos creativos a menudo surge de preocupaciones sobre la originalidad, los derechos de autor y la autenticidad. Los artistas visuales, escritores y músicos no solo se preguntan qué papel, si es que tiene alguno, debería desempeñar la IA en el trabajo creativo, sino que también se enfrentan a la posibilidad real de que el arte que crean pueda convertirse en el material de origen para un proceso automatizado preparado para replicar sus contribuciones únicas.
Esta sensación de vulnerabilidad está impulsando un movimiento de resistencia dentro de la comunidad creativa, con demandas, protestas y debates éticos destinados a responsabilizar a los desarrolladores de IA por el uso no autorizado del trabajo de los artistas.
Muchos artistas ven a la IA como una especie de “intrusa” que se ha infiltrado repentinamente en su mundo. Justin Barnes, Director Creativo Ejecutivo de Versus, cree que el rápido avance de la IA generativa ha dejado a muchos artistas sintiéndose abrumados e inicialmente escépticos. “Creo que la razón por la que todo el mundo está tan asustado es porque la IA fue tan rápida y comenzó a avanzar de la nada que no dio a los artistas y creativos, ni a nadie, el tiempo para asimilarlo”, dice.
Este sentimiento resuena en varios sectores artísticos, donde los creadores temen que la IA, con sus vastas capacidades de extracción y reproducción de datos, amenace la autenticidad y originalidad que definen sus profesiones. Estas preocupaciones no son aisladas; resuenan ampliamente en las industrias editorial, musical y cinematográfica, donde las empresas desconfían cada vez más de la intrusión de la IA.
“Creo que la razón por la que todo el mundo está tan asustado es porque la IA fue tan rápida y comenzó a avanzar de la nada que no dio a los artistas y creativos, ni a nadie, el tiempo para asimilarlo”
Justin Barnes, Director Creativo Ejecutivo de Versus
Desde 2021, cuando herramientas de IA como DALL-E y Midjourney comenzaron a ganar popularidad, las demandas han citado la tendencia de la IA a utilizar material protegido por derechos de autor sin consentimiento previo. Sin embargo, el panorama legal es confuso y el debate ético sobre lo que constituye un entrenamiento justo de la IA sigue sin resolverse. Por lo tanto, los creativos están rechazando las implicaciones técnicas de la IA en una era en la que las regulaciones van muy por detrás de las innovaciones y los derechos de los creadores parecen una idea tardía en la búsqueda de ganancias impulsadas por la IA.
Abrazando el cambio: el caso del lugar de la IA en la industria creativa
Una facción cada vez mayor de gigantes de la industria aboga por su lugar como colaborador en lugar de competidor. Este enfoque está liderado por empresas como UMG, que se está asociando con firmas como KLAY para abogar por una “IA ética”, un concepto basado en el respeto a la propiedad intelectual y la idea de que la IA debe apoyar en lugar de reemplazar a los creadores humanos. El objetivo, argumentan, no es comprometer la integridad artística, sino utilizar la IA como un instrumento que pueda amplificar el proceso creativo.
Creativos como la graduada de la Escuela de Artes Tisch de la NYU, Cansu Peker, ven la IA como un medio con potencial, aunque uno que necesita un manejo cuidadoso. Peker reconoce que, si bien algunos trabajos generados por IA pueden parecer sin alma o repetitivos, “como cualquier otra forma de arte, puede evocar emociones, desafiar normas y provocar pensamientos”. Su perspectiva destaca un cambio más amplio: los creativos están explorando formas de integrar la IA en sus flujos de trabajo de manera que mejoren, no reemplacen, su visión.

Barnes se hace eco de esta opinión y señala que “poner la IA en manos de alguien que entiende las herramientas digitales dará como resultado un trabajo más sólido con una visión clara y una mayor profundidad. La experiencia necesaria para refinar y adaptar el resultado de la IA es clave: no se trata solo de dar instrucciones a la IA, sino de moldearla para que se alinee con la visión personal”. Su sentimiento capta una comprensión cada vez mayor de que los creadores experimentados pueden aprovechar la IA para complementar sus habilidades en lugar de socavarlas.
El artista multipremiado Doddz, un creador de Realidad Aumentada reconocido mundialmente, comparte sus experiencias. “Con la introducción de la IA en mi proceso BTS, ha sido como obtener una nueva herramienta que amplía mis capacidades exponencialmente. La IA ha cambiado las reglas del juego al enseñarme codificación con tutoriales personalizados, lo que ha abierto nuevas vías para crear experiencias artísticas más dinámicas”, explica. Doddz cree que la IA puede encargarse de las tareas repetitivas, permitiendo a los artistas centrarse más en la conceptualización y la creatividad.
“La IA puede hacerse cargo de las partes más repetitivas del proceso creativo, permitiendo a artistas como yo centrarnos más en la esencia de nuestro trabajo: la conceptualización y la creatividad”, añade.
“La IA ha cambiado las reglas del juego al enseñarme codificación con tutoriales personalizados, lo que ha abierto nuevas vías para crear experiencias artísticas más dinámicas.”
Doddz, creador de Realidad Aumentada
Líderes de la industria, como Adobe, han avanzado en el establecimiento de estándares para el uso ético de la IA. El modelo de Adobe se entrena exclusivamente con contenido con licencia o de dominio público, lo que garantiza que el trabajo de los artistas no sea cooptado sin saberlo. Como señala Barnes, “Adobe está impulsando la IA en la dirección correcta al confiar en Adobe Stock para los datos de entrenamiento y respetar el trabajo de los artistas”. Este enfoque cauteloso contrasta marcadamente con las prácticas de muchas otras empresas tecnológicas, donde el origen de los datos a menudo es opaco.
Un número creciente de artistas y empresas están empezando a ver la IA como otra herramienta en su arsenal, en lugar de una amenaza para sus medios de vida. Este optimismo cauteloso señala un cambio significativo: en lugar de descartar la IA por completo, la industria se está enfocando cada vez más en integrarla de manera responsable, con miras a mejorar la creatividad humana.
¡Optimismo! Con una pizca de precaución
La tensión entre la expresión creativa y la inteligencia artificial es tan compleja como divisiva. Barnes cree que hay un camino hacia una IA ética si los modelos se desarrollan con el consentimiento transparente de los artistas. “Si hay una manera de que los artistas contribuyan con su trabajo a los conjuntos de datos de entrenamiento y reciban una compensación, ese es el enfoque que deberíamos buscar”, dice. Muchos creativos están de acuerdo, señalando que el reconocimiento y la compensación justa para los artistas son esenciales para un uso sostenible de la IA.
Sin embargo, también reconocen que las prácticas actuales de obtención de datos hacen que esto sea un desafío, lo que genera dudas sobre si la “IA ética” es realmente factible o simplemente una etiqueta aspiracional.
Doddz también opina sobre este dilema ético, expresando una mezcla de precaución y optimismo. “Cuando se trata de que la IA aprenda de una base de datos de imágenes que incluye mi trabajo, tengo sentimientos encontrados. El artista que hay en mí no disfruta la idea de que la IA replique mi estilo sin una comprensión más profunda de las emociones y experiencias que hay en mi arte”, dice. Sin embargo, Doddz cree que el arte generado por IA todavía carece del “toque humano”, un elemento insustituible que distingue su trabajo, lo que lo hace menos amenazante.
Este punto de vista matizado resuena con otros creativos que ven la IA como una herramienta con potencial pero también con limitaciones inherentes.
El debate es más que una simple división de la industria: se está configurando como un ajuste de cuentas cultural. Los defensores ven la IA como una herramienta colaborativa que podría mejorar los procesos artísticos, mientras que los críticos la ven como una amenaza a la originalidad y la propiedad en los campos creativos. A medida que empresas tecnológicas como UMG buscan asociaciones destinadas a la “IA ética”, muchos siguen siendo escépticos y se preguntan si los verdaderos estándares éticos pueden coexistir con las necesidades de las empresas impulsadas por la IA.
Esta conversación matizada y en curso revela las complejidades de la innovación, donde el papel de la IA en el arte sigue siendo prometedor y precario.
Respuesta del cuestionario:
C) Automatizar tareas repetitivas para centrarse más en la creatividad

