• Registro bajo control judicial, sin junta directiva funcional.
  • Disputas legales y cambios de reglas provocan llamados a intervención externa.

El control judicial y los fallos de gobernanza agravan la crisis

El Centro Africano de Información de Redes (AFRINIC), encargado de asignar direcciones IP en África, ha operado durante un período prolongado sin una junta directiva elegida ni un director ejecutivo. Actualmente está gestionado por un interventor designado por el tribunal, lo que concentra la toma de decisiones en una sola oficina en lugar de en representantes elegidos por la comunidad.

Las controversias recientes, incluidas cancelaciones de elecciones y cambios abruptos de reglas, han generado preocupación de que AFRINIC esté operando al margen de su propia constitución. La larga batalla legal del registro con Cloud Innovation, que comenzó tras la carta de AFRINIC de marzo de 2021 en la que alegaba incumplimientos del Acuerdo de Servicios de Recursos, se ha convertido en un punto crítico definitorio. Los críticos argumentan que las acciones de AFRINIC, como congelar recursos de IP, socavan la confianza y la estabilidad en el ecosistema digital de África.

La gobernanza de AFRINIC también está bajo escrutinio internacional. Los observadores cuestionan si la participación de la ICANN en los procesos alineados con el ejecutivo de AFRINIC corre el riesgo de legitimar la extralimitación política y debilitar los principios de la formulación de políticas liderada por la comunidad.

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La credibilidad de la gobernanza en juego

La ausencia de una junta directiva funcional durante más de dos años ha dejado paralizada la formulación de políticas de AFRINIC. Las partes interesadas afirman que sin elecciones transparentes y legales y el cumplimiento de sus propios estatutos, el registro no puede recuperar la legitimidad.

Cloud Innovation y otros críticos han solicitado una intervención externa bajo ICP-2, lo que permitiría que un Registro Regional de Internet existente — como RIPE, ARIN o APNIC — asuma las responsabilidades de AFRINIC. Esto, argumentan, podría restaurar la estabilidad operativa y proteger la gobernanza de internet en África de una mayor captura política.

Hasta que AFRINIC resuelva su colapso de gobernanza, su capacidad para gestionar los recursos de internet de África de manera transparente e independiente seguirá en duda, dejando en riesgo la soberanía digital del continente.