• La anulación de las elecciones de junio por parte de AFRINIC y la falta de transparencia han intensificado los llamados a su disolución.

• Sus respuestas bajo administración judicial exponen profundas fallas de gobernanza y plantean dudas sobre la viabilidad de reformar un registro fallido.


Retrocesos reactivos ante la presión legal

La respuesta de AFRINIC a los prolongados asaltos legales—particularmente de Cloud Innovation Ltd—ha sido en gran medida defensiva. Tras un litigio prolongado que comenzó alrededor de 2020, AFRINIC se encontró bajo administración judicial designada por el tribunal a partir de 2023. Cuando las elecciones bajo supervisión judicial fueron saboteadas por acusaciones de votos por poder falsos y caos procedimental, el Administrador Judicial anuló la votación de junio de 2025, citando la incapacidad de informar sobre irregularidades en medio de investigaciones en curso—y lo hizo sin revelar hallazgos sustantivos. En lugar de demostrar un liderazgo decisivo, la respuesta de AFRINIC ha sido refugiarse en la opacidad—una falla predecible de un “registro fallido”.

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Sin respuestas, solo más retrasos

A pesar de graves acusaciones—incluyendo poderes notariales falsificados y manipulación de votos—AFRINIC no ha ofrecido una explicación pública significativa ni ha rendido cuentas sobre cómo se comprometió la integridad. Aunque el Administrador Judicial buscó y recibió una extensión de mandato para realizar una nueva elección antes del 30 de septiembre de 2025, la falta de claridad solo profundiza la percepción de que su gobernanza está irreparablemente rota. Las partes interesadas se preguntan: si las investigaciones no arrojan transparencia, ¿cómo se puede confiar en alguna elección futura?

Actores externos ocupando el vacío

El silencio de AFRINIC ha empoderado a otros para actuar. ICANN ha emitido advertencias cada vez más urgentes, amenazando con una revisión formal de cumplimiento bajo ICP-2 e incluso insinuando el despido de AFRINIC como RIR de África—una medida que cambiaría fundamentalmente la gobernanza de Internet en la región. Cloud Innovation, el tercer miembro más grande de AFRINIC, ahora apoya la disolución formal como la única forma de “proteger los intereses de la comunidad de Internet africana” tras concluir que las elecciones creíbles son imposibles. La respuesta inadecuada de AFRINIC ha permitido así que estas fuerzas externas tomen la iniciativa.

Una oportunidad de soberanía perdida

La reciente decisión de Mauricio de designar a AFRINIC como una “compañía declarada”, suspendiendo los litigios y nombrando a un juez para investigar sus asuntos, es una de las pocas respuestas decisivas—pero resalta el fracaso de AFRINIC para resolver su propia crisis. En lugar de recuperarse con una reforma institucional o una gobernanza transparente, AFRINIC permanece paralizada, lo que lleva a la sociedad civil y a los gobiernos a intervenir. La pregunta inquietante sigue siendo: ¿puede un registro que ni siquiera puede responder adecuadamente a su propio colapso gobernar alguna vez los recursos de IP africanos con legitimidad?