- El acuerdo implicaría que Global Infrastructure Partners de BlackRock tome una participación en el negocio de centros de datos de ACS, con importantes contribuciones de capital y deuda.
- El momento refleja la creciente demanda de infraestructura impulsada por IA y nube, mientras las valoraciones de centros de datos alcanzan niveles récord.
Qué ha ocurrido: ACS se asocia con BlackRock para expandir su negocio de centros de datos
ACS, el gigante español de servicios de construcción e infraestructura, está cerca de firmar un acuerdo conBlackRockGlobal Infrastructure Partners (GIP). En concreto, GIP invertiría 5.000 millones de euros en capital y 18.000 millones de euros en deuda en la unidad Digital y Energía de ACS. Además, la unidad se centra en el desarrollo de centros de datos y activos de transición energética. Por lo tanto, este acuerdo valora la unidad en aproximadamente 23.000 millones de euros. Anteriormente, ACS había fijado como objetivo una valoración de entre 3.000 y 5.000 millones de euros para 2030. Las negociaciones están, según fuentes, a punto de finalizar, informa el periódico español Expansión. Mientras tanto, ACS tiene previsto ofrecer una actualización de su estrategia de centros de datos en su próximo día del inversor.
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Por qué es importante
El posible acuerdo marca un punto de inflexión significativo en el sector de centros de datos y pone de relieve cómo las empresas de infraestructura están yendo más allá de los roles tradicionales hacia la era de la computación digital. Para ACS, la asociación ofrece una vía para monetizar su capacidad de ingeniería de infraestructura y orientarse hacia clases de activos digitales de alto crecimiento. Para BlackRock y GIP, proporciona acceso a una demanda de alto crecimiento impulsada por proveedores de nube, operadores de IA y usuarios de centros de datos hiperescala, todos en busca de capacidad y escala global.
El tamaño del acuerdo subraya cómo los bienes inmuebles de centros de datos y la infraestructura de computación se consideran ahora activos estratégicos a medida que el mundo pasa de la conectividad a la computación.
Dicho esto, el acuerdo conlleva desafíos: la carga de la deuda es considerable, la infraestructura intensiva en energía está bajo escrutinio medioambiental y regulatorio, y el camino desde el acuerdo firmado hasta los sitios operativos sigue siendo largo. Si la asociación tiene éxito, podría señalar una nueva ola de acuerdos de infraestructura que consoliden los centros de datos como la próxima gran clase de activos en las finanzas y la tecnología globales.

