- La liquidación es vista por algunos como extrema, pero posiblemente la única vía para restaurar la credibilidad y la estabilidad operativa.
- La petición para disolver AFRINIC reaviva el debate sobre la rendición de cuentas y la reforma en la gobernanza de Internet en África.
El colapso de la gobernanza provoca una acción drástica
AFRINIC, el Registro Regional de Internet para África, se enfrenta ahora a una posible disolución tras una petición de liquidación presentada en Mauricio. Esta medida se produce tras una serie de crisis de gobernanza, incluida la cancelación de la elección de su junta directiva en junio de 2025. Aunque la votación se llevó a cabo bajo la supervisión de un interventor designado por el tribunal, el proceso fue invalidado debido a preocupaciones sobre un único voto por poder, a pesar de que la legitimidad de cientos de otros votos no se puso en duda. Esta interrupción abrupta intensificó las frustraciones de las partes interesadas que esperaban un camino hacia la recuperación institucional.
El estancamiento operativo de AFRINIC ha persistido durante años. Los retrasos en la implementación de políticas, las cuestiones financieras sin resolver y las repetidas suspensiones de la junta directiva han erosionado su capacidad para funcionar eficazmente. La incapacidad para completar una elección de la junta, incluso bajo supervisión judicial, ha llevado a algunos a concluir que el registro ya no puede repararse a sí mismo desde dentro.
Una creciente crisis de credibilidad
Más allá de los problemas electorales, AFRINIC ha luchado con problemas estructurales más amplios. El despliegue de la infraestructura de seguridad IPv6 se ha quedado atrás, y servicios clave como RPKI siguen teniendo una adopción deficiente en toda la región. Múltiples disputas legales, incluidos bloqueos de activos, han socavado aún más la capacidad de la organización para asignar recursos de numeración de Internet de manera fiable.
Los partidarios de la disolución argumentan que AFRINIC ya no cumple con sus obligaciones como administrador regional de los recursos de Internet. Señalan los continuos fallos de procedimiento y la falta de esfuerzos de reforma significativos como justificación para una liquidación supervisada por el tribunal. Un proceso así, argumentan, podría permitir el nombramiento de un administrador neutral encargado de restaurar la transparencia y reorganizar las funciones del registro en beneficio del interés público.
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¿Un reinicio o un riesgo?
La propuesta de disolver AFRINIC es sin duda radical: sería la primera vez que un Registro Regional de Internet se enfrenta a una liquidación ordenada por un tribunal. Los críticos advierten que desmantelar AFRINIC podría desestabilizar la asignación de IP en 54 países, con efectos en cadena sobre la infraestructura digital y la conectividad. Pero los partidarios contraargumentan que una transición controlada bajo supervisión legal es preferible a la disfunción actual.
Para estos defensores, la liquidación no se trata de disrupción, sino de rendición de cuentas. La opinión es que un proceso neutral y sujeto a la ley podría despejar el camino para nuevas estructuras de gobernanza que operen con legitimidad y competencia técnica restauradas. Sin intervención, argumentan, el marco actual de AFRINIC seguirá deteriorándose, lo que podría perjudicar el desarrollo de Internet en la región.
Se acerca un momento crucial
El caso está programado para ser visto en los tribunales de Mauricio el 24 de julio. Su resultado podría redefinir la trayectoria de la gobernanza de Internet en África. Si el tribunal aprueba la petición, el futuro de AFRINIC pasaría a manos de un liquidador, con el potencial de reconstruir las operaciones desde cero. Si se deniega, la presión para una reforma interna radical se intensificará, ya que la confianza en el modelo actual ha disminuido significativamente.
El debate ya no se centra simplemente en el estatus legal de AFRINIC, sino en la mejor manera de avanzar para la gestión de los recursos de Internet en el continente. Ya sea que se proceda o no con la liquidación, pocos discuten que el statu quo es insostenible y que un reinicio serio de la gobernanza es necesario.

