Resumen

  • Los totales de Ofcom para 2018–2024 describen asignaciones coordinadas en registros de licencias; no son un recuento directo de transmisores activos ni de interferencias percibidas.
  • En Glastonbury 2024, las 759 asignaciones de una jornada, el pico simultáneo de 491 en todo el recinto y las 187 frecuencias de una zona local representan tres escalas de planificación.

La primera cifra importante del examen de Ofcom no es una previsión: es una distinción. En Glastonbury, el regulador registró 759 asignaciones para micrófonos y monitores intraauriculares durante una jornada intensa de 2024. A las 21:30, cuando Coldplay comenzó su actuación principal en el escenario Pyramid, 491 asignaciones se utilizaban simultáneamente en todo el recinto. Cerca del escenario, donde los equipos próximos no podían reutilizar las mismas frecuencias, Ofcom calculó un pico local de 187 frecuencias distintas en un radio de 300 metros. Con una reserva del 10%, la cifra de planificación llegó a 206. Son medidas compatibles, pero no intercambiables. El documento actualizado de consulta de Ofcom explica los supuestos de tiempo y ubicación.

La separación importa porque la «demanda de espectro» puede sonar como una magnitud nacional única. Para micrófonos y monitores intraauriculares, la restricción es local y simultánea: ¿qué frecuencias pueden operar en el mismo lugar y momento sin interferencias inaceptables? Un festival puede necesitar cientos de asignaciones a lo largo del día, pero reutilizar una frecuencia en otro escenario o después de terminar una actuación. El total nacional muestra la escala de licencias y coordinación; no indica por sí solo cuántas frecuencias limpias requiere un escenario a las nueve y media de la noche.

La comparación histórica de Ofcom sigue siendo útil. Su informe señala que las asignaciones coordinadas totales pasaron de 302.374 en 2018 a 370.275 en 2024, un aumento del 22,5%. Como los confinamientos redujeron la actividad en 2020 y 2021, Ofcom excluye esos años al calcular la tasa anual compuesta de cuatro años: con ese método, el crecimiento fue del 5,2% anual. En el periodo, las asignaciones de micrófonos y monitores aumentaron un 31,6%, mientras que el ancho de banda licenciado para vídeo inalámbrico subió un 35,6%.

Son señales de mayor carga para el sistema de licencias y planificación, no mediciones directas de canales de radio ocupados.

Los registros sí aportan valor. La nota de publicación de datos describe 724.907 filas para micrófonos/monitores y 99.525 para vídeo entre 2018 y 2024. Los campos publicados incluyen tipo de equipo, frecuencia y ancho de banda autorizados, referencia de ubicación y comienzo y fin de la licencia. Ofcom eliminó los nombres de los titulares. Es un conjunto administrativo amplio y reutilizable. Pero una asignación sigue siendo una autorización y un dato de planificación. Por sí sola no indica cuántos micrófonos de un bloque autorizado estaban encendidos, qué potencia utilizaban, cuántas veces hubo que cambiar de frecuencia o si se oyó interferencia.

Un supuesto deja clara esta frontera. Para las licencias que cubren un canal entero de 8 MHz, Ofcom estima que caben diez micrófonos o monitores; para 4 MHz, supone cuatro. Son hipótesis para convertir el ancho autorizado en un número de asignaciones, no la afirmación de que cada titular utilice exactamente ese número. En una respuesta añadida el 29 de septiembre, el National Theatre dijo que licencia canales completos de 8 MHz según un calendario anual y que Ofcom no recibe el número real de micrófonos usados en cada canal. Indicó que su sede tiene unos 222 canales de equipos radioeléctricos, la mayoría en uso a diario, y sostuvo que la calidad de audio y la latencia limitan algunas promesas de eficiencia de sistemas nuevos. Es la aportación de un interesado, no una medición independiente de todo el sector; aun así, muestra por qué una licencia y un inventario de equipos no son lo mismo. La respuesta del National Theatre está publicada en la página de Ofcom.

La planificación de Ofcom también tiene argumentos sólidos. El regulador dice que actualmente puede atender la demanda PMSE y que la coordinación, una mayor densidad y cambios en el uso compartido han permitido absorber el crecimiento. Para Glastonbury compara un requisito teórico de 72 MHz, incluida una reserva del 10%, con 168 MHz repartidos en 21 canales UHF de televisión para uso exterior. Pero advierte que esa comparación no garantiza capacidad práctica: la intermodulación, los rangos de sintonía de los dispositivos y los cambios tardíos en las necesidades de producción dificultan aprovechar todos los canales.

El cálculo teórico permite detectar margen para planificar mejor; no elimina las limitaciones de los equipos ni la exigencia de audio fiable en directo.

El debate no se reduce a «hay espectro suficiente» frente a «no hay espectro suficiente». Ofcom afirma que hasta ahora ha satisfecho la demanda; el sector señala crecimiento, límites técnicos e incertidumbre de acceso a largo plazo. Ambas cosas pueden ser ciertas. La cuestión es dónde está la restricción: ancho de banda licenciado, pico local, coordinación, compatibilidad de equipos, riesgo de interferencia o capacidad de anticipar una producción futura.

Esa cuestión cobrará peso a medida que cambie la distribución televisiva. Los usos PMSE comparten parte de la banda UHF con la televisión digital terrestre. Ofcom dice que una decisión futura sobre la TDT podría afectar algunas frecuencias, aunque no prevé cambios importantes antes de la década de 2030 y varias licencias nacionales de múltiplex vencen a finales de 2034. La consulta también plantea estudiar alternativas, como el uso compartido temporal o geográfico. Son opciones por examinar, no asignaciones anunciadas.

Una decisión basada solo en los totales anuales de licencias podría pasar por alto una limitación local; otra basada en el pico de un solo festival podría exagerar una necesidad nacional. Etiquetar bien cada medida ayuda a evitar ambos errores.

La consulta ya aporta algo útil: Ofcom ha publicado los supuestos, los campos de datos y ejemplos de eventos que pueden revisarse. El siguiente paso es mantener separadas esas categorías en cualquier decisión posterior. «Asignación licenciada», «total diario», «demanda simultánea en el recinto», «frecuencias distintas en una zona de reutilización» y «transmisión o interferencia observada» deben seguir siendo medidas distintas. Si la última no puede observarse, esa ausencia debe explicitarse; no conviene ocultarla tras un modelo que parezca más preciso que sus datos de entrada.

En política de espectro, el recurso escaso no son solo los MHz. También lo es la evidencia fiable sobre quién puede utilizar cada frecuencia, dónde, cuándo y con qué restricciones operativas. Los registros de Ofcom cubren una parte de esa realidad. No la agotan.

Fuentes