Resumen

  • USGS ofrecía por FTP el inventario de deslizamientos de Northridge y los datos empleados para elaborarlo; la web añadía una versión con imágenes.
  • Su informe de 1996 tuvo edición impresa, réplica en PDF y un recorrido HTML donde el lector podía entrar directamente en capítulos y temas.

Publicar un mapa invita a mirarlo. Publicar también sus datos invita a ponerse a trabajar. USGS hizo ambas cosas con el inventario de deslizamientos del terremoto de Northridge. En su informe de 1996 explicaba que el estudio y los conjuntos de datos utilizados para producirlo estaban disponibles mediante FTP anónimo. Una versión hipertextual, con gráficos y fotografías, se podía consultar en la web. La visita terminaba con algo más útil que una vista bonita.

El material había costado muchas horas de observación. El terremoto sacudió Northridge, California, el 17 de enero de 1994. Edwin L. Harp y Randall W. Jibson registraron más de 11.000 deslizamientos en el inventario publicado en 1995. Fotografías aéreas y trabajo de campo alimentaron los mapas que después se prepararon con un sistema de información geográfica, o SIG.

La explicación del método permite seguir el proceso. Las fotografías se tomaron a las pocas horas del terremoto. Los investigadores dibujaron los deslizamientos sobre bases topográficas de USGS a escala 1:24.000 y los digitalizaron manualmente en Arc/Info como polígonos. El sol y las sombras influían en lo que podían reconocer. Cada contorno limpio en la pantalla llevaba detrás una decisión sobre el terreno. El ordenador recibía el trabajo ya pensado, trazo a trazo.

Para que esa producción circulara, había que ocuparse también de las herramientas. El Computer Graphics Laboratory de USGS, en Golden, Colorado, proporcionaba equipos, programas SIG, formación y asistencia. Ayudaba a visualizar resultados, mantenía un servidor FTP para intercambiar datos espaciales entre investigadores de USGS y un sitio web de distribución. El apoyo se extendía a Menlo Park y Pasadena. La historia de los enlaces incluía gente explicando cómo usar un programa.

El documento original de 1996 describe esta organización en sus páginas 7 y 8. La información digital llegaba a los investigadores y, tras su revisión y publicación, al público conectado. Una página común de Northridge reunía los accesos a páginas de grupos que antes estaban dispersas. Se podía encontrar el trabajo desde un punto compartido mientras los equipos seguían ocupándose de sus respectivas investigaciones.

Más adelante, en la página 70, el informe explica una pequeña rebelión contra el orden del libro. USGS había preparado en paralelo la edición impresa, una réplica electrónica repartida en varios PDF y un recorrido HTML. Desde la página inicial, el lector podía saltar al capítulo o tema que necesitaba y seguir enlaces hacia documentos científicos, referencias y otros materiales. El índice había dejado de exigir obediencia.

La versión web estaba concebida para continuar: se añadiría información nueva y se retirarían materiales obsoletos. El volumen guardaba una edición completa; los enlaces abrían un servicio que requería atención después de publicar. Un investigador podía llegar con una pregunta concreta, encontrar la parte pertinente y llevarse el archivo necesario para el siguiente paso.

Los datos del inventario tuvieron otra vida documentada. En 1998, Randall W. Jibson, Edwin L. Harp y John A. Michael presentaron un método de mapas probabilísticos de deslizamientos, desarrollado con datos de Northridge y mostrado en la hoja de Oat Mountain. Combinaron el inventario con registros de movimientos fuertes, geología, resistencia de materiales y modelos de elevación, organizando los datos en una cuadrícula de diez metros. Comparar desplazamientos calculados y deslizamientos cartografiados ayudó a establecer una relación de probabilidad.

El inventario participaba así en una nueva pregunta. Esa posibilidad explica el atractivo de abrir varias puertas: unos lectores querían consultar, otros ir a un capítulo y otros seguir calculando. El libro conservaba su sitio. Sus cubiertas habían perdido el monopolio del informe.