Resumen

  • Verizon asumió 12.700 millones de dólares de principal de deuda al cerrar la compra de Frontier el 20 de enero de 2026. Hasta el 30 de septiembre había amortizado unos 12.400 millones y quedaban 219 millones, según su informe trimestral ante la SEC.
  • Entre el cierre de 2025 y septiembre de 2026, la deuda total de Verizon subió de 158.200 a 166.200 millones de dólares. Durante los primeros nueve meses del año entraron 13.800 millones en préstamos respaldados por activos y 13.700 millones en otros préstamos de largo plazo. Los antiguos bonos se pagaron; el saldo de deuda del grupo creció.

Los bonos viejos salieron de la mesa

La compra de Frontier amplió la red de fibra de Verizon a 31 estados y Washington, D. C. Verizon pagó aproximadamente 9.400 millones de dólares en efectivo, una vez descontado el dinero que había en la empresa adquirida. Además, asumió 12.700 millones de principal de deuda. Antes de terminar septiembre había pagado o recomprado unos 12.400 millones. Quedaban 219 millones, sobre todo en bonos sin garantía. Ese pago sí sacó a muchos antiguos acreedores de Frontier.

La deuda de Frontier es una parte de la cuenta. La cuenta completa de Verizon marcó 166.200 millones de dólares al cierre de septiembre: 8.000 millones más que nueve meses antes. La deuda sin garantía creció de 131.100 a 136.100 millones; la garantizada, de 27.100 a 30.100 millones. La lista de bonos heredados quedó casi vacía. La empresa que ahora posee Verizon tiene más obligaciones en conjunto.

El movimiento de caja fue mucho mayor que el cambio neto. En nueve meses Verizon destinó 17.300 millones de dólares a deuda de largo plazo y arrendamientos financieros. Ahí están incluidos los 12.400 millones de Frontier. Por separado, pagó 14.300 millones de préstamos respaldados por activos.

También pidió dinero prestado: 13.700 millones en financiación de largo plazo y 13.800 millones en financiación respaldada por activos. El informe no empareja cada préstamo nuevo con un bono antiguo. Sí permite ver el resultado de todos esos movimientos: la deuda total terminó más alta.

La cuota del móvil tiene turno de cobro

Parte de la financiación tiene como garantía el dinero que pagarán los clientes. Al 30 de septiembre, Verizon registraba 30.100 millones de dólares de deuda respaldada por activos. La garantía incluye cuotas de móviles, otros créditos y cobros futuros. Unos 31.200 millones de créditos netos cedidos a entidades financieras seguían en el balance consolidado.

En las fechas fijadas por contrato, los pagos de clientes entran en cuentas separadas y de uso restringido. Esos fondos atienden primero la deuda respaldada y sus gastos. Los demás acreedores esperan su turno.

Los inversores de esos bonos y los bancos de ciertas líneas pueden reclamar las garantías. Para el capital y los intereses de esas estructuras, no pueden reclamar directamente a Verizon. El grupo, a su vez, da apoyos y garantías para obligaciones concretas. La cuestión económica queda a la vista: cuánto dinero de las facturas ya tiene destinatario y cuánto puede sostener la red.

El dinero tiene otras citas. En nueve meses Verizon gastó 11.900 millones de dólares en inversión, incluido software capitalizado. Pagó 8.800 millones en dividendos y 4.000 millones en recompras. La actividad operativa generó 29.936 millones.

La empresa presentó 18.010 millones de flujo de caja libre. Esa cifra descuenta la inversión, pero deja fuera los aproximadamente 9.400 millones netos pagados por Frontier. Para juzgar la compra, hay que volver al estado completo de flujos.

Verizon ya hizo el trabajo de quitar casi todos los bonos heredados. Ahora la fibra adquirida debe producir suficiente caja para sostener el balance ampliado y las promesas de cobro que ya tienen los financiadores. Las próximas cuentas mostrarán si el activo comprado gana espacio financiero o solo cambia el nombre de la próxima emisión.