• La próxima Ley de Redes Digitales de la UE no impondrá obligaciones obligatorias gravosas a las mayores plataformas tecnológicas estadounidenses.
  • Los críticos advierten que el bloque podría estar relajando la aplicación de las normas, incluso mientras otras leyes de la UE siguen limitando a las grandes tecnológicas.

¿Qué ha ocurrido? Un enfoque más suave de la UE hacia los gigantes tecnológicos

La Comisión Europea está preparando una importante reforma de sumarco de regulación digital, conocida internamente como la Digital Networks Act (DNA). Según varias personas familiarizadas con los planes, Alphabet’s Google, Meta, Netflix, Microsoft y Amazon no recibirán normas estrictas y coercitivas en virtud del nuevo régimen. En su lugar, se espera que estos gigantes tecnológicos participen en un marco voluntario de buenas prácticas moderado por el grupo de reguladores de telecomunicaciones BEREC.

Esto supone un contraste notable con iniciativas anteriores de la UE, como laDigital Markets Act(DMA), que ya ha dado lugar a multas para empresas comoApple y Meta en virtud de obligaciones de competencia obligatorias.

La DNA aún no es ley: necesita la aprobación de los Estados miembros de la UE y del Parlamento Europeo antes de que su presentación el 20 de enero de 2026 pueda convertirse en una política vinculante.

Las propuestas preliminares también pretenden armonizar las normas de infraestructura de telecomunicaciones en todo el bloque, incluida la concesión de licencias de espectro y las directrices sobre el despliegue de fibra óptica, como parte de un esfuerzo más amplio para impulsar la competitividad y la inversión europeas.

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Por qué es importante

La aparente relajación de las obligaciones para las grandes tecnológicas en los debates sobre la DNA podría indicar un cambio en la postura reguladora de Bruselas. Washington ha afirmado durante mucho tiempo que las leyes tecnológicas de la UE se dirigen indebidamente a las empresas estadounidenses, una acusación que la UE ha rechazado históricamente.

Al mismo tiempo, otras partes del reglamento tecnológico de la UE —incluidas la DMA y laDigital Services Act— siguen en vigor y han dado lugar a sanciones reales y requisitos de comportamiento.

Los críticos sostienen que relajar parte de la presión reguladora podría debilitar la aplicación de las normas y afianzar el dominio de las grandes plataformas en un momento en que los reguladores también están abordando cuestiones como el uso que las empresas tecnológicas hacen de los contenidos y los datos para impulsar la IA generativa. Las recientes investigaciones antimonopolio de la Comisión Europea sobre el uso por parte de Google de contenidos en línea con fines de IA ponen de manifiesto que la aplicación de las normas está lejos de estar inactiva.

Para los competidores más pequeños, los defensores de los consumidores y algunos legisladores de la UE, el giro hacia los marcos voluntarios puede parecer una concesión a la presión del sector a expensas de una política de competencia sólida.