- Las elecciones de septiembre de 2025 exponen los riesgos de captura electoral en AFRINIC.
- Las frágiles salvaguardias constitucionales debilitan la integridad de la gobernanza.
Elecciones de septiembre bajo un frágil sustento legal
Las elecciones de la junta directiva de AFRINIC de septiembre de 2025, celebradas del 10 al 12 de septiembre y supervisadas por un interventor designado por el tribunal, han desatado nuevamente una tormenta de críticas. Se declararon electos ocho directores, pero el proceso ignoró abiertamente la constitución de AFRINIC y la Ley de Sociedades de Mauricio.
Los observadores señalan que la anulación de las elecciones de junio por un solo voto por poder ya era una señal de advertencia. Sin embargo, en lugar de fortalecer las salvaguardias, AFRINIC siguió adelante bajo un marco legal plagado de contradicciones. Los informes enAfrican Businessy el análisis deISOCdestacan cómo la falta de reglas claras y aplicables permitió que actores externos rediseñaran el proceso.
Para los críticos, esto no es democracia, sino teatro administrado: un entorno constitucional frágil donde las órdenes judiciales reemplazan los derechos de los miembros y los estatutos se descartan.
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Una constitución que no protege a los miembros
En el centro del colapso de AFRINIC está su incapacidad para hacer cumplir sus propios estatutos. Las elecciones de septiembre violaron disposiciones sobre la neutralidad del Comité de Nominaciones, despojaron a los miembros de sus derechos de voto por poder y alteraron los procedimientos para los nombramientos de directores sin la aprobación de los miembros. Cada una de estas infracciones socavó el principio de que AFRINIC debe ser administrado por su comunidad, no por los tribunales o los gobiernos.
Los expertos legales advierten que las frágiles salvaguardias constitucionales de Mauricio han permitido este exceso. Al declarar a AFRINIC como una "empresa declarada", el Estado se otorgó poderes incompatibles con el modelo impulsado por los miembros del registro. En lugar de resolver disputas, el marco legal ahora invita a una mayor captura.
El exceso de atribuciones del interventor consolida la disfunción
El interventor, cuyo mandato se limitaba originalmente a junio, amplió su función hasta septiembre y rediseñó los procedimientos electorales. Los críticos sostienen que esto fue más allá de la facilitación para convertirse en normativa, una violación directa de los estatutos de AFRINIC.
La contradicción es clara: un solo voto por poder impugnado anuló las elecciones de junio, mientras que en septiembre se permitieron la privación masiva del derecho al voto y las infracciones de los estatutos. Esta incoherencia ilustra cuán frágil se ha vuelto la supervisión constitucional de Mauricio, sin ofrecer una protección real para los derechos de los miembros.
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Más allá de Mauricio: salvaguardar la gobernanza de Internet
El caso de AFRINIC muestra los riesgos de albergar instituciones globales de Internet en jurisdicciones con salvaguardias constitucionales frágiles. Permitir que un gobierno o tribunal anule los procesos impulsados por los miembros sienta un precedente que amenaza todo el modelo de múltiples partes interesadas.
Hasta que AFRINIC restablezca elecciones creíbles y respete sus estatutos, sus resultados de septiembre de 2025 no deben ser reconocidos. Cualquier cosa menos legitimaría una gobernanza arbitraria y expondría la Internet de África a la captura por intereses políticos y judiciales.

