Resumen

  • La cola británica de conexiones a demanda pasó de 41 GW en noviembre de 2024 a 125 GW en junio de 2025; Ofgem atribuye unos 73 GW a cerca de 315 proyectos de centros de datos.
  • La consulta ya cerrada propone una garantía reembolsable y pruebas de avance para proyectos grandes. Ofgem aún no había publicado su decisión el 23 de octubre.

Un puesto en la cola eléctrica funciona como una opción sobre capacidad escasa. Un promotor puede reservarlo mientras consigue permisos, clientes, equipos y financiación. El puesto importa: un centro de datos sin electricidad es un edificio caro lleno de ambición; un camino creíble hacia la conexión cambia el valor del terreno y el interés del capital.

Las cifras de Ofgem muestran el tamaño de la apuesta. La capacidad contratada en la cola creció de 41 GW en noviembre de 2024 a 125 GW en junio de 2025. Unos 73 GW correspondían a 315 proyectos de centros de datos. La demanda eléctrica máxima de Gran Bretaña fue de 45 GW en 2025. La capacidad de una cola registra compromisos de conexión solicitados; el consumo real dependerá de qué proyectos lleguen a energizarse. Aun así, las solicitudes acumuladas condicionan la planificación de la red y pueden dejar detrás a proyectos con mejores pruebas de avance.

Ofgem sostiene que obtener y conservar un puesto cuesta relativamente poco. Su análisis también encontró que al menos 9 GW de proyectos de transmisión cambiaron la tecnología solicitada: de baterías a centros de datos entre mayo de 2024 y agosto de 2025. Los cambios revelan cuánto pueden orientar los incentivos de la cola las solicitudes de capacidad.

En En su página de consulta y el documento de julio, Ofgem propone dos controles: dinero comprometido y pruebas de avance.

La garantía se aplicaría a proyectos de 40 MW o más conectados a transmisión y a proyectos de distribución que provoquen una evaluación de impacto sobre transmisión. El promotor tendría que asegurar el importe completo desde la aceptación de una oferta Gate 2 hasta la puesta en servicio. Ofgem consulta un rango del 2,5% al 7,5% de su supuesto de inversión media: entre £237.500 y £712.500 por MW. Para 40 MW, la fórmula equivale a £9,5 millones–£28,5 millones garantizados. La suma se devolvería si el proyecto cumple los requisitos y avanza; podría perderse si se cancela o incumple las reglas.

Es una garantía de progreso, no un precio de entrada.

Los hitos pedirían un cliente informático creíble, la compra de equipos eléctricos con largos plazos de entrega y pruebas de capacidad financiera y técnica. Ofgem propone dos caminos comerciales. Quien construya para operar su propio centro demostraría esa intención. Quien quiera alquilarlo o venderlo presentaría una vía creíble hacia un arrendatario, comprador u operador tercero y más adelante pruebas de un compromiso comercial vinculante. Es una diferencia lógica: operar una instalación propia y comercializar espacio para terceros no producen los mismos documentos.

La razón operativa es clara. La cola orienta inversiones futuras en redes; un proyecto que existe solo en una hoja de cálculo puede deformar esa planificación. La dificultad aparece al juzgar el retraso. Un promotor puede tener terreno y cliente mientras espera permisos, equipos, financiación o las obras de conexión. Los gestores tendrán que distinguir los retrasos del promotor de los causados por permisos, equipos o calendario de red.

Ofgem propuso hitos ligados al tiempo restante hasta la fecha de conexión y plazos más amplios para proyectos lejanos. También planteó pruebas distintas según el modelo de negocio y permitir un cambio de ruta. La ejecución deberá explicar los hitos fallidos, tratar los cambios de evidencia y aplicar los periodos de subsanación con reglas comunes.

La consulta cerró el 17 de septiembre. El 23 de octubre, la página de Ofgem aún indicaba que esperaba una decisión. La garantía y los hitos siguen siendo propuestas.

El resultado deberá permitir seguir la capacidad que sale de la cola, las garantías retenidas, los hitos incumplidos y las fechas de conexión que avanzan. Una garantía encarece reservar sitio. Un registro de decisiones permitirá comprobar si también hace más fiable la cola.