Summary

  • La decisión nacional de 2018 sigue en el registro de la NCC; el estudio nuevo aparece en el calendario en la etapa de revisión del borrador final, pero las fuentes consultadas no acreditan una nueva tarifa.
  • La cuota de abonados no muestra cuántos minutos circulan entre operadores ni en qué sentido. El resultado dependerá de los supuestos sobre densidad de tráfico, costes, asimetría y transición.

El precio que no ve quien llama

Una persona marca un número, habla y quizá paga una tarifa minorista. Si la llamada termina en otra red móvil, entre bastidores se produce también una relación mayorista: la red de origen paga por completar la llamada en la red que recibe al abonado. La tarifa de terminación es el precio regulado de ese servicio. No es el precio de una llamada para el cliente ni una instrucción automática para fijar el coste de los datos móviles.

La distinción importa porque el efecto financiero depende de dos variables: la tarifa por minuto y el número de minutos que circulan en cada dirección. Una cifra publicada por el regulador no permite identificar qué operador es pagador neto. Para eso hacen falta datos de tráfico entre pares de redes, además de conocer cómo se liquida el tráfico y qué excepciones rigen.

La decisión de la NCC de 2018 parte de un argumento de control: cada operador tiene capacidad exclusiva para terminar llamadas destinadas a sus propios clientes. Aunque varios operadores compitan en el mercado minorista, el destino de una llamada concreta no es sustituible para quien llama. Esa diferencia permite regular la terminación como servicio mayorista y puede afectar los incentivos de competencia sin fijar directamente los precios minoristas.

Lo que el expediente público permite afirmar

El aviso de la NCC de junio de 2026 identifica a KPMG como consultora. La tarea prevista abarca costes y características operativas de originación, tránsito, transporte y terminación. La comisión anunció un foro para examinar objetivos, alcance, metodología, calendario de trabajo y plantillas de datos. El aviso describe un estudio en curso; no anuncia una recomendación ni una tarifa nueva.

El calendario de la NCC incluye para el 29 de agosto una revisión del borrador de informe final. Una cita en calendario prueba que la actividad fue programada, no que se celebró, que el informe fuera aprobado o que sus conclusiones se publicaran. En las páginas oficiales consultadas, el registro de determinaciones, actualizado el 5 de octubre de 2026, todavía enumera la decisión nacional de 2018. Hasta esa fecha de corte, la evidencia revisada no contiene una nueva determinación nacional.

La referencia de 2018 fijó ₦3,90 por minuto para operadores genéricos 2G/3G/4G y ₦4,70 para nuevos entrantes LTE. Reguló por separado los descuentos de cámara de compensación y estableció límites para la tarifa efectiva. No corresponde trasladar esas cifras al presente como si fueran una propuesta del estudio de 2026. Son los parámetros de una decisión anterior, vigente hasta una revisión posterior según su propio texto.

La metodología de 2018 aporta otra referencia para evaluar el estudio. Combinó costes prospectivos con el coste incremental a largo plazo y un margen para costes conjuntos y comunes. No se limitó a sumar lo que cada empresa declara haber gastado: construyó operadores eficientes representativos y examinó qué recursos necesita una red hipotética para prestar el servicio. El resultado depende, por tanto, de la arquitectura de referencia, la vida útil de los activos y la forma de repartir costes que no pertenecen a una sola llamada.

La decisión también advertía que una red representativa no describe perfectamente a ningún operador real. Esa cautela sigue siendo útil: una tarifa derivada de un modelo no es una auditoría individual de MTN, Airtel, Globacom o T2. Para comparar un nuevo resultado con el anterior, conviene seguir cada cambio de método —costes incluidos, densidad, clases y descuentos— en lugar de tratar la diferencia entre dos tarifas como una medida pura de eficiencia.

Un porcentaje de líneas no es una matriz de llamadas

Las estadísticas de la NCC para julio de 2026 suman 195,1 millones de conexiones telefónicas activas. MTN representa el 51,76%, Airtel el 34,26%, Globacom el 12,13% y T2 el 1,85%. Estas cifras describen conexiones atribuidas a operadores. No miden minutos de voz, llamadas entrantes y salientes entre redes, ingresos mayoristas ni saldos de liquidación.

Por eso no permiten calcular quién ganaría con un cambio de tarifa. Un operador con más líneas podría generar más llamadas hacia otras redes, recibir más tráfico o tener un balance distinto según el comportamiento de sus clientes. La distribución puede variar por hora, zona, planes comerciales y prácticas de interconexión. La cuota de abonados es un dato útil para situar la estructura del mercado, no un sustituto de esos flujos.

La misma cautela evita una conclusión común pero no demostrada: que reducir el precio mayorista reduzca necesariamente las facturas del consumidor. El precio minorista depende de competencia, paquetes, promociones, uso y decisiones comerciales. Una tarifa de terminación puede cambiar los costes relativos y la negociación entre operadores; las fuentes públicas examinadas no establecen por sí solas qué respuesta minorista seguirá.

Fuentes