Resumen

  • La CRT ofrece tres bloques de 20 MHz en 72 regiones industriales. Los 216 lotes resultantes no equivalen a 216 operadores ni a otras tantas redes en funcionamiento.
  • La consulta amplió los bloques y subdividió las regiones de mayor extensión. También reconoció que un proveedor puede necesitar tiempo para preparar la infraestructura y su oferta comercial antes de recibir el título.

Hay un detalle revelador entre las condiciones de la nueva licitación industrial de México: quien obtenga una concesión podrá diferir hasta un año el otorgamiento del título. No es una prórroga concedida a un operador que ya haya incumplido. Es una opción prevista desde el diseño para estudiar, hacer pruebas, tramitar permisos, desplegar infraestructura y preparar ofertas a la medida de sus clientes.

La posibilidad figura en la decisión publicada el 7 de octubre por la Comisión Reguladora de Telecomunicaciones (CRT). Permite entender la apuesta mejor que una suma de megahercios. Se pueden adjudicar derechos en una licitación; tener una conexión industrial lista para contratar exige bastante más.

El negocio que cabe entre la frecuencia y el cliente

La concesión es para prestar capacidad a redes de radiocomunicaciones inteligentes. Su vigencia es de diez años y utiliza espectro de la banda de 2.3 GHz. No concede automáticamente frecuencias a cada fábrica que quiera una red privada. Busca que existan proveedores capaces de vender esa capacidad.

Un proveedor podría reunir necesidades de distintos clientes y sostener con ellas una inversión común. Esa es una posibilidad comercial, no un resultado demostrado de este concurso. Para un usuario industrial, lo importante será qué servicio llega a su instalación, cuándo puede recibirlo y quién responde si falla. La posesión del título no contesta por sí sola esas preguntas.

La primera fase ofrece tres bloques de 20 MHz en cada una de 72 regiones industriales: 216 combinaciones de bloque y región. La tabla de la convocatoria, en la página 59 del Diario Oficial, identifica los segmentos 2340–2360, 2360–2380 y 2380–2400 MHz. Es un inventario de oportunidades de adjudicación, no un censo de futuros competidores.

El número tampoco promete que todo polígono propuesto vaya a tener cobertura. La segunda fase depende de que sobre espectro de la primera en las regiones correspondientes y haya participantes habilitados para adquirirlo. Los polígonos propuestos deben contar con una opinión técnica favorable. La convocatoria deja abiertas esas posibilidades; no las da por realizadas.

Más ancho de banda, otra división del territorio

La consulta pública cambió dos dimensiones distintas. El espectro total pasó de 40 a 60 MHz y los bloques crecieron de 10 a 20 MHz. Por separado, la subdivisión de cuatro de las regiones más extensas llevó el total de 60 a 72. Hablar de «bloques más pequeños» para explicar el ajuste final confunde las frecuencias con el mapa.

La CRT justificó los bloques más anchos por las necesidades de capacidad de las aplicaciones. Para la subdivisión territorial, señaló el propósito de reducir costes de entrada en las zonas más grandes. Son razones del regulador. No demuestran que un nuevo proveedor pueda financiarse ni que encuentre suficiente demanda en cada región.

También se eliminó el límite de 200 kilómetros cuadrados para los polígonos. En materia de acumulación de espectro, el acuerdo conserva un límite nacional y retira la restricción específica de banda. La Comisión Nacional Antimonopolio pidió, entre otras medidas, una sola manifestación de interés por grupo económico. Contar sociedades sin identificar a qué grupo pertenecen daría una imagen poco fiable de la competencia.

La entrada tiene, además, varios pasos. Manifestar interés permite obtener un folio; después vienen pagos y documentación, la evaluación de capacidades jurídicas, administrativas, técnicas y económicas, y la resolución sobre la constancia de participación. Inscribirse no equivale a estar habilitado para pujar, y estar habilitado no equivale a ganar.

Un desacuerdo que conviene leer completo

Tania Villa Trápala apoyó el acuerdo en lo general, pero discrepó de la segmentación regional y de la ausencia de un esquema permanente de licitación. El matiz importa: el mismo documento registra la aprobación, un día antes, de disposiciones generales para los procedimientos de licitación. No dice que el proceso carezca de marco normativo.

Su voto plantea una discusión sobre cómo ofrecer nuevas oportunidades de acceso al espectro, no una prueba de que este concurso vaya a fracasar. Para evaluar su resultado harán falta participantes habilitados, adjudicaciones y servicios efectivamente ofrecidos. La convocatoria no contiene ese desenlace.

Tampoco sustituye a las Bases y sus anexos, que se publican por separado y contienen el calendario. Las fechas concretas citadas en la versión anterior no se presentan aquí como fechas vigentes: no hemos podido contrastarlas con esos documentos actualizados. Un problema de acceso a una página no permite afirmar que la información no exista.

El año de preparación devuelve la historia al cliente. La licitación puede abrir espacio para una nueva oferta industrial. La prueba llegará cuando un proveedor transforme ese espacio en una conexión que una empresa pueda usar, con condiciones que pueda entender y exigir.

Corrección y actualización, 23 de octubre de 2026: Los bloques finales son mayores, no menores; la subdivisión corresponde al territorio. Precisamos el alcance del voto particular y distinguimos la convocatoria de las Bases completas. Retiramos la presentación de fechas no contrastadas como calendario vigente. Se conservan la fecha original del artículo y su dirección.