Summary

  • Las condiciones de APNIC establecen que, cuando un titular de APNIC transfiere recursos a un miembro de otro RIR, el titular de APNIC paga la tarifa y se eliminan de su base Whois todos los objetos asociados, entre ellos subasignaciones, rutas y dominios.
  • El nuevo titular recibe el registro del recurso. Las fichas operativas del registro de origen se extinguen allí. Quien cierre la operación necesita un inventario previo y pruebas de los registros de destino.
  • Los objetos de ruta indican el AS de origen de un prefijo; los de dominio contienen la delegación del DNS inverso. Son dos instrucciones públicas con dueños y lectores distintos.

El comprador pregunta cuándo aparecerá su nombre junto al bloque IPv4. APNIC responde con una segunda cuestión: ¿qué va a pasar con las demás entradas? Sus condiciones de transferencia dicen que, cuando el recurso sale de un titular de APNIC hacia un miembro de otro registro regional, se eliminan de la base Whois de APNIC todos los objetos asociados. El propio texto enumera subasignaciones, rutas y dominios. También asigna la tarifa al titular de APNIC. Al terminar, el origen pierde sus derechos sobre el recurso y el destinatario figura como nuevo titular. Son decisiones claras. Entre ellas queda un trabajo de datos públicos que un contrato de compraventa puede esconder bajo la palabra «entrega».

Un bloque no es una única línea. Puede contener subrangos usados por clientes, declaraciones de ruta ligadas a un sistema autónomo y delegaciones inversas que señalan servidores de nombres. El registro conserva esas piezas porque otras personas necesitan saber quién usa la dirección, quién publica una ruta y dónde consultar su nombre inverso.

Antes de que el bloque salga, la organización que lo posee puede enumerarlas desde su cuenta. Después de la eliminación, esa fotografía histórica deja de estar disponible como conjunto vivo en el Whois de APNIC. Pedirla al final de la negociación es llegar cuando ya han retirado el archivador.

La regla tiene un perímetro concreto. APNIC distingue cinco escenarios de transferencia: entre cuentas APNIC, con registros nacionales y con otros RIR. La supresión descrita se refiere a la salida desde una cuenta APNIC hacia un miembro de otro RIR. No es la regla general para todos esos movimientos. El pago al origen también pertenece a ese caso; en un traslado dentro de APNIC el tratamiento de la tarifa es otro. Una cláusula privada puede hacer que el comprador reembolse al vendedor, pero el paso administrativo sigue dirigido a la cuenta fuente. Conviene escribir ambos hechos por separado.

El primer objeto a revisar es route. Según el manual de APNIC, una entrada route o route6 en su Whois especifica una ruta interdominio originada por un AS. Para crearla deben existir las fichas de rango y de sistema autónomo pertinentes, y sus permisos mnt-routes deben coincidir. La eliminación retira esa afirmación del registro APNIC. Para una red que construye filtros con datos de registros, importa saber en qué base aparecerá la afirmación nueva, quién está autorizado a crearla y cuándo podrá consultarse. El contrato puede haber transferido el bloque sin haber encargado esa operación a nadie.

Las subasignaciones revelan otro coste. Cuando parte del rango se usa bajo responsabilidad de un cliente, esa relación requiere su propio registro. APNIC incluye expresamente tales objetos en la lista de borrado.

El equipo receptor necesita los límites de cada subrango, la identidad y el contacto operativo correspondiente, y el destino donde publicará la asignación. De otro modo, una consulta puede encontrar al titular general del bloque y perder la pista que llega hasta quien opera una IP concreta. En una incidencia de seguridad, esa diferencia determina si una notificación llega al administrador capaz de actuar o se queda en un buzón corporativo.

El objeto domain merece aún más atención porque su nombre invita a pensar en un dominio web corriente. En el procedimiento de DNS inverso de APNIC, el objeto contiene los servidores de nombres de una zona in-addr.arpa o ip6.arpa. APNIC obtiene las delegaciones inversas de su base Whois y regenera las zonas en sus servidores cada dos horas; después intervienen los tiempos de caché y refresco del DNS. El titular mantiene el contenido de la zona y los registros PTR en sus servidores. APNIC publica la delegación hacia ellos. Cuando el objeto fuente se elimina, esa instrucción sale del registro de origen. Hay que comprobar la autoridad y la publicación correspondiente en el registro de destino, con nombres de servidores y fechas, antes de dar por concluida la entrega.

Así se entiende por qué un correo de aprobación no basta como prueba final. Un recibo de tarifa acredita el paso de pago; una nueva ficha del titular acredita la titularidad registral. Ninguno inventaría por sí mismo las rutas, las subasignaciones o la delegación inversa.

El expediente debería conservar el estado anterior de los objetos, la fecha de terminación de APNIC, la inscripción del receptor, las nuevas entradas y las respuestas obtenidas al consultarlas desde fuera. Son cinco comprobaciones con responsables distintos. Reducirlas a una casilla verde ahorra trabajo en la hoja de cálculo y lo traslada a la red.

Las páginas públicas de APNIC no dan la hora de creación de objetos sustitutivos para una transferencia concreta; una ficha fechada del RIR receptor resolvería esa cuestión para el prefijo afectado.