Resumen

  • La EAC anunció que sus Estados socios revisaron y actualizaron los datos de referencia del comercio electrónico en Dar es Salaam, del 13 al 15 de octubre de 2026, incorporando recomendaciones de consultas nacionales. El comunicado del día 16 no publica los nuevos valores.
  • La estrategia de 2022 ya diferencia usos, pagos, ventas y operaciones entre países. El reto es demostrar que las observaciones nacionales miden lo mismo antes de reunirlas en una cifra regional.

Cambiar la línea de salida cambia la manera de leer la carrera. Si una estrategia promete aumentar las ventas por internet, los datos de partida determinan qué contará después como progreso. Actualizarlos puede ser necesario; explicar la actualización también.

Eso es lo que deja pendiente el anuncio de la EAC del 16 de octubre. Según el organismo, sus Estados socios revisaron y pusieron al día la base de datos de seguimiento de la estrategia de comercio electrónico durante una reunión celebrada en Dar es Salaam del 13 al 15 de octubre de 2026. El trabajo recogió recomendaciones de las plataformas nacionales de participación reunidas en septiembre y octubre.

El comunicado no incluye los valores revisados, el desglose por país, los períodos de referencia, las definiciones de medición ni las fuentes de cada dato. Permite conocer la decisión, pero no reconstruir el resultado. Es una limitación de ese comunicado, no una afirmación de que la EAC carezca de estadísticas publicadas en otros lugares.

¿Qué significa comprar por internet?

La pregunta parece sencilla hasta que se intenta contar. Supongamos que alguien encarga un producto en línea y lo paga en efectivo al recibirlo. El pedido pertenece al comercio electrónico; el pago no es electrónico. Si comprador y vendedor están en un mismo país, tampoco hay un intercambio transfronterizo. Es un ejemplo hipotético, no el relato de una operación observada.

La estrategia aprobada el 12 de julio de 2022 reconoce esas diferencias. Propone medir el uso del comercio electrónico por personas, hogares y empresas, con desgloses por edad, género e ingresos; la proporción de compras pagadas electrónicamente y no en efectivo a la entrega; las empresas que venden o reciben pedidos en línea, según su tamaño; la parte de su facturación que procede del comercio electrónico; y la proporción de ese comercio que se realiza entre Estados socios.

No son cinco formas de decir lo mismo. Una empresa puede empezar a aceptar pedidos digitales sin vender más. Una mayor proporción de pagos electrónicos no demuestra por sí sola un aumento del comercio entre países. Las medidas sirven precisamente para no convertir movimientos distintos en una única historia de expansión.

De ahí la cautela con la gran cifra del anuncio. Gordon Kalema, responsable de EARDIP, afirmó que el comercio dentro de la EAC pasó de 1.600 millones de dólares en 2005 a 19.650 millones en 2025. Son cifras que el comunicado le atribuye para el comercio intrarregional total. No constituyen una serie de ventas en línea ni una estimación verificada de manera independiente en este artículo.

Para comparar países hace falta otro trabajo: clasificar de forma compatible el tamaño de las empresas, saber qué población cubre cada encuesta y fijar cómo se determina la ubicación de comprador y vendedor. Los desgloses por ingresos o edad requieren fuentes que recojan esas variables. Si se usa una aproximación porque falta la observación directa, conviene identificarla como tal.

La información tiene que llegar desde algún sitio

La estrategia también distribuye responsabilidades. Los organismos nacionales de estadística deben recoger los datos sobre comercio electrónico e intercambios regionales. Las unidades nacionales de gestión del programa reúnen los indicadores; los puntos focales trasladan los avances a la unidad de gestión de la EAC. La plataforma regional de participación tiene previsto revisar el progreso cada trimestre.

Ese recorrido describe cómo debería funcionar el seguimiento, no demuestra que todas las entregas se estén realizando. Su utilidad práctica es otra: permite preguntar quién responde por un dato ausente. No haber hecho una encuesta, haber recibido datos incompatibles y estar esperando una remisión son problemas diferentes. Una tabla sin fuentes ni responsables los hace parecer iguales.

Las consultas nacionales pueden ayudar a diseñar mejor esa recogida. Comerciantes, operadores postales, empresas logísticas, proveedores de pagos y administraciones conocen partes distintas de una operación. La explicación oficial de la evaluación previa del ecosistema sitúa ese enfoque entre los antecedentes de la estrategia. Escucharlos puede revelar un coste que no se estaba preguntando o un conflicto que la encuesta omitía.

Pero sentar a esos actores a una mesa no proporciona automáticamente un denominador ni valida una serie. Para valorar las consultas de septiembre y octubre, sería útil ver qué recomendación cambió una pregunta, una definición o una fuente, y cómo quedó reflejada en la nueva base.

Los objetivos siguen siendo objetivos

El comunicado incluye la armonización de la protección al consumidor, la resolución de controversias en línea y el diálogo público-privado entre las prioridades. No informa de que se hayan completado las normas comunes ni de que funcione ya un servicio regional de resolución de conflictos. La presentación de EARDIP ofrece, a su vez, el contexto de una iniciativa de integración digital, no una certificación de que todos sus componentes estén terminados.

Prepararse para el Protocolo de la AfCFTA sobre Comercio Digital tampoco equivale a probar su entrada en vigor o su aplicación interna en todos los Estados. El anuncio de una reunión no resuelve esas cuestiones.

La próxima publicación podría hacer algo más concreto. Junto a cada indicador, mostrar definición, numerador, denominador, período y fuente; después, los países incluidos y las observaciones que faltan. Separar recuentos, tasas y estimaciones. Permitir que el total regional se reconstruya con sus componentes nacionales, y guardar las versiones anteriores cuando cambie el método.

No sería un titular tan rotundo como 19.650 millones de dólares. Sería algo más útil para esta estrategia: la posibilidad de saber si ha cambiado el comercio electrónico o la forma de contarlo.

Otra lectura

La Nota 73 de Lu Heng distingue participación y autoridad en la gobernanza de internet. Es un ensayo de opinión, no una prueba independiente de lo ocurrido en esta reunión de la EAC ni de la exactitud de sus estadísticas.