- Las controversias electorales en torno a AFRINIC ponen al descubierto ambigüedades legales y constitucionales en Mauricio, minando la confianza en la equidad institucional.
- El patrón de retrasos, anulaciones e intervenciones regulatorias sugiere problemas más profundos en el estado de derecho que trascienden a una sola organización.
Controversias, anulaciones y ambigüedad legal
Mauricio ha visto a AFRINIC envuelta en una serie de disputas electorales que ponen de relieve cuán frágiles pueden ser las normas legales para la legitimidad organizacional. Tras las elecciones celebradas el 23 de junio de 2025, surgieron rápidamente quejas sobre votos por poder, poderes notariales (POA, por sus siglas en inglés) y violaciones de confidencialidad. El propio aviso de AFRINIC a los miembros citó “sospechas de irregularidades… particularmente en relación con el uso de poderes por parte de algunos votantes”. Como resultado, el Síndico anuló las elecciones de junio y solicitó una prórroga judicial para reanudarlas antes del30 de septiembre de 2025.
La anulación no solo reflejó una mala gestión interna, sino que también desencadenó un escrutinio legal desde múltiples ángulos. La ICANN pidió formalmente transparencia y equidad, señalando inconsistencias con la Companies Act de Mauricio y los estatutos de AFRINIC, especialmente en lo que respecta a la creación y composición del Comité de Nominaciones y las limitaciones en torno al voto por poder. Mientras tanto, el gobierno de Mauricio designó a AFRINIC como una “empresa declarada” en virtud de la Sección 230 de la Companies Act de 2001, sometiéndola a una supervisión especial y a la investigación de un inspector.
Estas medidas plantean interrogantes: ¿se está responsabilizando a AFRINIC según estándares legales ordinarios o se le está tratando de manera excepcional, alterando de hecho su independencia institucional?
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Lo que revelan estas disputas
Estas repetidas interrupciones electorales e intervenciones legales sugieren que Mauricio está experimentando algo más que un tropiezo de gobernanza: está ilustrando grietas en la aplicación del estado de derecho. En primer lugar, la frecuencia y gravedad de las anulaciones revelan marcos legales (estatutos + Companies Act) que parecen demasiado vagos o se aplican de manera inconsistente. Por ejemplo, las acusaciones de que los POA se utilizaron indebidamente o se invalidaron sin el debido proceso sugieren que las protecciones procesales pueden noaplicarse de manera uniforme.
En segundo lugar, la participación de mecanismos regulatorios políticos o gubernamentales —como declarar a AFRINIC una “empresa declarada” o nombrar inspectores mediante aviso gubernamental— muestra una difuminación de las líneas entre la autoridad judicial, la supervisión ejecutiva y la autonomía institucional. Si bien la supervisión es esencial, la forma y el momento de las intervenciones contribuyen a percepciones de gobierno por decreto en lugar de por ley.
Por último, las partes interesadas —incluidos los ISP, laICANN, la sociedad civil— han expresado una creciente frustración porque las reformas institucionales son reactivas y fragmentarias en lugar de sistemáticas. Cuando los plazos legales (por ejemplo, para las elecciones) se restablecen repetidamente, cuando se introducen exenciones de estatutos o cambios de reglas sin una consulta completa a los miembros, la confianza se erosiona. Esa erosión es precisamente lo que el estado de derecho busca prevenir.

