Resumen

  • CoreWeave reportó una cartera de ingresos de unos 104.000 millones de dólares al 30 de junio de 2026, un 246% más que un año antes, y 2.575 millones de ingresos en el trimestre; la relación entre ingresos y cartera de cierre bajó de cerca del 4,0% a alrededor del 2,5% en un año.
  • La compañía define esa cartera como condicionada al cumplimiento de la entrega y a la disponibilidad del servicio, mientras el capex (9.352 millones en el trimestre y un plan anual elevado a 35.000–39.000 millones) y los intereses netos (640 millones) siguen su propio calendario.

CoreWeave, Inc (véase la ficha de la compañía) reportó ingresos de 2.575 millones de dólares en el segundo trimestre de 2026, frente a 1.212 millones un año antes; una pérdida neta de 626 millones, frente a 290 millones; un resultado operativo que pasó de 19 millones positivos a una pérdida de 49 millones; y unos intereses netos de 640 millones, frente a 267 millones. Al 30 de junio de 2026 la cartera de ingresos ascendía a aproximadamente 104.000 millones de dólares, una cifra que no incluye más de 25.000 millones de compromisos netos nuevos firmados a comienzos del tercer trimestre. La compañía define esa cartera como las obligaciones de desempeño pendientes más otros importes que estima reconocer bajo contratos comprometidos, «en cada caso sujeto al cumplimiento de los requisitos de entrega y disponibilidad del servicio» (CoreWeave, resultados del segundo trimestre de 2026).

El desglose importa tanto como el total: 103.700 millones corresponden a obligaciones de desempeño pendientes (RPO, por sus siglas en inglés) y 500 millones a ingresos futuros estimados, con un crecimiento interanual del 246%. En el mismo trimestre, la inversión en capital fue de 9.352 millones de dólares, y de 16.139 millones en el primer semestre, según la presentación de resultados de la compañía (CoreWeave, presentación del segundo trimestre de 2026).

De ahí sale la aritmética que ordena el debate: la relación entre ingresos trimestrales y cartera de cierre cayó de aproximadamente el 4,0% en el segundo trimestre de 2025 —1.212,8 millones de ingresos, 267 millones de intereses netos y una cartera de 30.100 millones de dólares (CoreWeave, resultados del segundo trimestre de 2025)— a alrededor del 2,5% en el segundo trimestre de 2026. La secuencia de la cartera lo confirma: 30.100 millones en junio de 2025, 55.600 millones en septiembre de 2025 (CoreWeave, resultados del tercer trimestre de 2025), 66.800 millones en diciembre de 2025 y unos ingresos de 5.131 millones con una pérdida neta de 1.167 millones en todo el ejercicio (CoreWeave, resultados del cuarto trimestre y del ejercicio 2025). Doce meses antes de junio de 2025, las obligaciones de desempeño pendientes eran 16.200 millones, es decir, la cartera ya se había duplicado en un año, con una inversión trimestral de 2.900 millones de dólares en aquel momento (CoreWeave, presentación del segundo trimestre de 2025).

El lado del coste no comparte la condición de la cartera, y ahí está la asimetría central. Reuters informó de que la cartera pasó de 99.400 millones en el primer trimestre de 2026 a 104.200 millones en el segundo y de que el plan de inversión para 2026 se elevó al rango de 35.000 a 39.000 millones de dólares, desde los 31.000–35.000 millones anteriores (Reuters, 11 de agosto de 2026). Con las cifras reportadas, la inversión del trimestre equivale a unas 3,6 veces los ingresos del período, frente a unas 2,4 veces un año antes, y los intereses netos representan alrededor del 24,9% de los ingresos, frente al 22,0% del segundo trimestre de 2025.

Los indicadores ajustados matizan el cuadro: EBITDA ajustado de 1.510 millones con un margen del 59%, resultado operativo ajustado de 128 millones (5%) y pérdida neta ajustada de 567 millones en el trimestre; en el primer semestre de 2026, ingresos de 4.653 millones y pérdida neta de 1.366 millones, frente a 605 millones un año antes (CoreWeave, comunicado presentado ante la SEC). La brecha entre un resultado operativo ajustado positivo y la pérdida neta contable se explica, en buena medida, por el coste de financiación.

La capacidad energizada es la variable física del sistema. Según CNBC, la compañía citó 1,5 gigavatios de potencia activa, apunta a más de 1,85 GW para el cierre de 2026 y ofrece una guía de ingresos de 3.400 a 3.600 millones para el tercer trimestre y de 12.400 a 13.200 millones para el año, con un resultado operativo ajustado de 960 a 1.150 millones (CNBC, 11 de agosto de 2026). Pasar de 1,5 a más de 1,85 GW exige aumentar la capacidad energizada alrededor del 23% en dos trimestres, mientras los compromisos contratados crecían un 246% interanual. Los contratos se firman en semanas; la interconexión y la energización se negocian en años.

El mecanismo se puede enunciar en una frase: un contrato firmado solo se convierte en ingresos facturables cuando la capacidad está construida, energizada, interconectada y disponible. Antes que un problema de demanda, el expediente que describen estas cifras es un problema de entrega y de financiación.

Límites de evidencia: las cifras provienen de comunicados de la compañía, de presentaciones de resultados —una de ellas alojada en un sitio de inversores de terceros—, de la copia del comunicado presentada ante la SEC y de coberturas periodísticas; no se inspeccionaron directamente los estados financieros ni se obtuvieron registros independientes de interconexión eléctrica o de servicios públicos; la cartera no se desglosa por plazo, cliente ni firmeza contractual más allá de la distinción entre obligaciones de desempeño pendientes e importes estimados; y no se observó evidencia de terminación, reprogramación o deterioro de contratos en el

período cubierto.

La ausencia de deterioro observado no equivale a su ausencia, y las guías de la compañía son previsiones que pueden revisarse.