Resumen
- La Competition and Markets Authority anunció el 29 de julio una investigación sobre la información facilitada al renovar Microsoft 365 Personal y Family.
- El expediente oficial sitúa la apertura del caso el 27 de julio y señala a Microsoft Ireland Operations Limited, que opera como Microsoft.
- Desde enero de 2025, clientes existentes recibieron funciones nuevas, entre ellas Copilot, sin coste adicional durante el plazo restante; al vencer, se les renovaría automáticamente un plan más caro salvo que eligieran otro o cancelaran.
- Los usuarios existentes tuvieron durante un periodo limitado una opción Classic con las funciones y el precio anteriores.
- Personal costaba 59,99 £ al año en Classic frente a 84,99 £ con funciones añadidas; Family, 79,99 £ frente a 104,99 £.
- La CMA no ha declarado una infracción ni ha ordenado multas o devoluciones. La primera fase de pruebas continúa hasta diciembre de 2026.
Del acto interno a la noticia pública
El 27 de julio marca un paso administrativo: la CMA abrió la investigación. El 29 marca otro distinto: el organismo publicó el comunicado y el expediente que permitieron conocerla. En un seguimiento de 24 horas, el segundo es el hecho informativo nuevo; en la narración jurídica, el primero sigue siendo la fecha de apertura.
Separarlos evita sugerir que Reuters o el comunicado iniciaron el procedimiento. También impide hacer lo contrario: tratar como vieja una actuación que el público no podía evaluar hasta que la fuente primaria la reveló. La transparencia tiene su propia cronología.
La investigación se dirige contra Microsoft Ireland Operations Limited, bajo el nombre Microsoft. La CMA sospecha posibles infracciones de la legislación de consumo, pero el verbo es importante: sospechar habilita la obtención de pruebas; no demuestra la conducta.
Una renovación puede decidir antes que el cliente
La secuencia descrita por la CMA comenzó en enero de 2025. Microsoft activó para los clientes existentes nuevas prestaciones, incluido Copilot, sin cobrar más durante lo que quedaba del periodo contratado. Cuando ese periodo terminaba, la renovación automática llevaba al plan con las funciones adicionales y un precio superior, salvo que el usuario seleccionara otra alternativa o pusiera fin a la suscripción.
Para nuevos clientes, Microsoft dejó de ofrecer Personal y Family sin esas prestaciones. Para los ya abonados creó Classic durante un tiempo limitado. Ese plan conservaba lo que tenían antes y mantenía el precio anterior. La CMA no discute que Classic existiera; investiga si la información previa a la renovación permitía encontrarla, entenderla y compararla.
El orden cambia el resultado económico. Si una función se incorpora primero sin coste inmediato, el usuario puede habituarse a ella antes de ver el precio. Si después el paquete más caro ocupa la ruta automática y la continuidad barata exige actuar, la inercia deja de ser neutral. Reduce la fricción para un resultado y la aumenta para el otro.
Eso no prueba engaño. Microsoft puede aportar avisos, pantallas y registros que muestren una comparación clara. Pero explica por qué un regulador mira algo más que la lista tarifaria: quiere reconstruir qué vio el cliente y cuándo lo vio.
La diferencia de precio era concreta
Classic Personal costaba 59,99 £ al año y 5,99 £ al mes. El plan Personal con prestaciones adicionales costaba 84,99 £ al año y 8,49 £ al mes. En Family, Classic se situaba en 79,99 £ anuales o 7,99 £ mensuales, frente a 104,99 £ y 10,49 £.
En ambas comparaciones anuales, el salto era de 25 £. Es suficiente para que el modo de presentar el plan tenga importancia material. No basta, sin embargo, para calcular cuánto pudieron pagar de más los consumidores. La CMA no publica el número de clientes británicos afectados, la distribución de elecciones, la tasa de cancelación ni el importe agregado.
Tampoco se puede deducir que todo comprador del plan nuevo sufriera un perjuicio. Un cliente podía valorar Copilot y las demás funciones. El punto es si esa preferencia fue informada o si el diseño de la renovación hizo que el paquete predeterminado ganara antes de una comparación efectiva.
Tres países, tres procedimientos
Australia tiene actuaciones judiciales propias e Italia investiga por separado la información ofrecida cuando cambiaron las suscripciones. La CMA menciona ambos antecedentes, pero no los incorpora a un expediente multinacional único. Cada autoridad trabaja con mensajes, precios, usuarios y normas distintas.
El caso británico tampoco es la investigación de estatus estratégico que la CMA abrió en mayo sobre el ecosistema empresarial de Microsoft. Aquella analiza poder de mercado, integración e interoperabilidad en software corporativo. La nueva actuación se centra en protección del consumidor y en planes Personal y Family.
Desde abril de 2025, la CMA puede decidir directamente ciertas infracciones de consumo. El máximo legal puede llegar al 10 % de la facturación mundial, o a 300.000 £ si esta cantidad fuera mayor. Citar ese poder no equivale a anticipar una sanción. Todavía no existe una decisión contra Microsoft en este caso.
La siguiente prueba está en las pantallas
La fase inicial debería reunir los correos, avisos de renovación, páginas de cuenta y etiquetas utilizadas para cada alternativa. Importan la antelación, la posición de Classic, la simetría de la comparación y el número de pasos necesarios para cambiar. Datos agregados podrían mostrar después si la visibilidad alteró las decisiones.
El calendario oficial prevé recopilar información hasta diciembre y publicar otra actualización antes de terminar 2026. Puede desembocar en una conclusión de infracción, en cambios acordados, en una delimitación más estrecha o en el cierre sin medidas.
Hasta entonces, el juicio económico debe permanecer condicionado. La alternativa de 25 £ menos existía; la CMA investiga si estaba presente de una forma que permitiera elegirla de verdad.

