Resumen
- El objetivo de contratación publicado para BELLA II abarca Perú, Costa Rica, El Salvador, Guatemala y Honduras, con requisitos de conectividad de largo plazo y no con un despliegue ya terminado.
- La actualización pública más reciente de RedCLARA situó el diálogo competitivo en la fase dos, mientras seguían evaluándose los modelos técnicos, financieros y operativos.
- La prueba decisiva serán los contratos de implementación, las rutas financiadas y la capacidad activada, no los memorandos, las velocidades objetivo ni el mapa regional.
El proyecto avanzó, pero la red todavía no llegó
La invitación publicada por RedCLARA en mayo de 2025 fijó una meta ambiciosa: diseñar, construir y operar conectividad de fibra de largo plazo para enlazar cinco países prioritarios con la infraestructura regional y con el cable directo entre Europa y América Latina. Los requisitos indicaban una solución de al menos 15 años, capacidades mínimas de 20 Gbps en los cuatro países centroamericanos y 100 Gbps en Perú, con posibilidad de ampliación.
Esas cifras describen el servicio que RedCLARA quiere contratar. No demuestran que la capacidad esté en operación.
La primera etapa del diálogo competitivo cerró en junio de 2025 y la fase dos fue notificada en julio. En su actualización del 23 de marzo de 2026, RedCLARA señaló que el proceso seguía en esa fase. La organización estaba analizando con operadores y proveedores la última milla, los esquemas de inversión y contribución, y distintos modelos de implementación. Es un avance sustantivo: el proyecto pasó de una convocatoria general a un diseño estructurado de soluciones. Sigue siendo un punto de control previo al despliegue.
Un memorando abre el camino a un acuerdo, no una ruta activa
Costa Rica muestra por qué importa la distinción. RedCLARA y el ministerio responsable de ciencia y tecnología firmaron en octubre de 2025 un memorando para apoyar una futura integración en BELLA II. El anuncio planteó un aumento de 5 a 20 Gbps, pero también aclaró que los proyectos concretos requerirían acuerdos adicionales sobre objetivos, plazos, financiación y coordinación.
Para quienes siguen la infraestructura digital, el memorando demuestra alineamiento político. Aún no prueba la activación de un circuito, un nivel de servicio contratado ni una entrega nacional resiliente.
Qué convertiría el plan en infraestructura
Tres divulgaciones marcarían el cambio. Primero, la identificación de los operadores seleccionados, las rutas y los puntos de entrega. Segundo, la financiación comprometida y la distribución de los costes de construcción, operación y renovación. Tercero, datos de puesta en servicio: capacidad activada, resultados de pruebas y fecha de inicio del tráfico académico por la nueva ruta.
Hasta que esos hechos sean públicos, BELLA II debe describirse como un programa de expansión en contratación estructurada. La formulación no rebaja el proyecto; evita convertir objetivos en activos y mantiene clara la frontera de la evidencia mientras la federación negocia las dependencias físicas y financieras de su próxima expansión.


