Summary

  • En una VPC compartida dentro de AWS Organizations, cada participante paga sus recursos de aplicación, como EC2, RDS, Redshift y Lambda, y las transferencias que AWS enumera entre zonas de disponibilidad, por peering, puerta de enlace a internet y Direct Connect.
  • El dueño de la VPC paga las IPv4 públicas usadas allí y los cargos aplicables de NAT, PrivateLink y puntos de conexión. Al dejar de compartir la subred se impiden nuevos recursos del participante, pero los que ya existen siguen activos y bloquean la eliminación de la subred o la VPC hasta que el participante los retire.

Una red común no produce una cuenta común

AWS permite compartir subredes con otras cuentas de la misma organización. El dueño mantiene el control de la VPC y los participantes instalan sus aplicaciones. La plataforma presenta el modelo como una manera de centralizar la red y conservar cuentas separadas de acceso y facturación. La palabra «separadas» exige leer la letra grande de su guía de cobros. El participante asume el coste de sus instancias EC2, bases RDS, clústeres Redshift y funciones Lambda. El propietario asume el de las direcciones IPv4 públicas utilizadas en la VPC compartida. La dirección de un servidor puede acabar en una mesa distinta de la que paga ese servidor.

Tampoco hay un único pagador de todo el tráfico. AWS carga al participante las transferencias asociadas con cruces entre zonas de disponibilidad, peering de VPC, puertas de enlace a internet y Direct Connect. Al dueño le corresponden los cargos aplicables por hora, procesamiento y transferencia de puertas NAT, puertas privadas virtuales, puertas de tránsito, PrivateLink y puntos de conexión de la VPC. Un cambio de ruta puede mover dos partidas de cuentas distintas. Mirar únicamente el gasto de la aplicación deja fuera el coste del camino que la hace accesible.

Hay una excepción concreta que conviene medir: dentro de una misma zona de disponibilidad, identificada por AZ ID, AWS dice que la transferencia es gratuita aunque los recursos pertenezcan a cuentas distintas. Una migración que cruza ese límite puede alterar el coste de red sin añadir servidores. Para saber cuánto sucedió en una empresa hacen falta el despliegue real y los registros de uso de ambas cuentas. La documentación pública ofrece la regla, no una factura observada.

El control y el cobro se encuentran en el dueño

El propietario administra subredes, tablas de rutas, NAT y puntos de conexión. El participante puede gestionar sus propias interfaces de red y grupos de seguridad, pero no puede crear, borrar ni siquiera describir puertas NAT en la subred compartida. Esa división explica por qué una parte de los cargos de red llega al dueño. También crea una fricción interna: el equipo que multiplica el uso de una aplicación no siempre ve el precio completo de la infraestructura central que consume.

La IPv4 pública permite poner una cifra de referencia a esa fricción. La tarifa VPC ordinaria de AWS muestra 0,005 dólares por dirección y hora, tanto en uso como inactiva, calculados por segundos con un mínimo de 60 segundos. En su página de facturación de VPC compartidas, AWS asigna las direcciones públicas usadas allí al dueño. Sin un inventario de direcciones por participante, el dueño ve la suma y los participantes ven sus máquinas. Ninguno dispone por sí solo de la distribución completa.

Cerrar la invitación no vacía la subred

AWS deja que el propietario retire el permiso para compartir. Desde ese momento el participante no puede crear recursos nuevos en la subred, pero los existentes siguen funcionando y puede modificarlos o borrarlos. Mientras queden, el dueño no puede borrar la subred ni la VPC compartida. El interruptor administrativo corta nuevas entradas; la salida exige que el otro propietario retire lo que dejó dentro.

Antes de compartir una subred conviene pactar quién paga internamente cada dirección, cómo se reparten las puertas comunes y quién ejecuta la retirada de recursos. Sin ese acuerdo, la centralización de la red ofrece una ilusión: una sola arquitectura y dos presupuestos capaces de culparse mutuamente.

Fuentes