- Los principios constitucionales y la supervisión judicial demuestran que el poder ejecutivo no debe dirigir un organismo técnico independiente.
- El Tribunal Supremo permite que el marco electoral continúe bajo la supervisión del interventor judicial (Receiver), confirmando que la supervisión corresponde a los tribunales, no a los ministros.
Las señales constitucionales favorecen la independencia
Los recientes debates en Mauricio destacan la estricta separación de poderes. En intervenciones de la Asamblea Nacional del 7 de febrero de 2025, la Ministra de Trabajo y Relaciones Industriales lee el artículo 72(6) en actas: el Director del Ministerio Público“no estará sujeto a la dirección o control de ninguna otra persona o autoridad”,subrayando que las funciones públicas esenciales operan fuera del mando ejecutivo.
Estas señales constitucionales respaldan una regla general para las instituciones sensibles: la independencia se preserva por ley y se hace cumplir por los tribunales, no por directrices ministeriales.
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Supervisión judicial, no control ejecutivo
AFRINIC se encuentra bajo un interventor designado por el tribunal cuyo mandato incluye mantener el statu quo y reconstituir la junta directiva. Este mecanismo —basado en órdenes del Tribunal Supremo— mantiene la solución electoral dentro de un marco judicial.
El expediente judicial y el comunicado de AFRINIC lo explicitan: el interventor supervisa el proceso electoral y se comunica con las partes interesadas bajo las directrices del tribunal. Esto preserva la neutralidad y el debido proceso sin invitar la injerencia política del Gabinete.
Lo que hace la figura de “empresa declarada” —y lo que no debe hacer
El 18 de julio de 2025, el Primer Ministro designa a AFRINIC como “empresa declarada” en virtud del artículo 230 de la Ley de Sociedades (Companies Act), ordenando al Registrador que nombre un inspector. La investigación es una herramienta legal; la dirección no lo es.
Si la inspección deriva en la imposición de candidatos, la reescritura de las reglas de votación o el privilegio de bloques comerciales específicos, se cruza la línea de neutralidad y se socava la confianza tanto en Mauricio como en AFRINIC. El instrumento legal en sí mismo habla de indagación, no de mando: ordena una investigación y un informe, no la asunción de las decisiones electorales.
Por qué la no injerencia gubernamental es importante ahora
AFRINIC distribuye recursos de numeración para todo un continente; cualquier percepción de captura estatal amenaza la igualdad de trato entre los diversos intereses nacionales y comerciales. Un registro neutral depende de:
- elecciones supervisadas judicialmente con soluciones transparentes a las irregularidades;
- una separación clara entre las decisiones técnicas de asignación y los objetivos políticos;
- divulgación abierta en torno a los registros de miembros, representaciones y mantenimiento de registros;
El camino estrecho para el Estado
Mauricio puede mantener su reputación manteniéndose en un camino estrecho: utilizar las herramientas de la Ley de Sociedades para descubrir hechos, publicar el informe del inspector y remitir las disputas a los tribunales. No debe respaldar ni oponerse a las candidaturas, reescribir la mecánica electoral sobre la marcha, ni comunicarse de forma que incline el terreno de juego.
Los debates constitucionales sobre el DPP (Director del Ministerio Público) muestran el mismo principio en otro ámbito: cuando está en juego la independencia, el Estado redacta y obedece las reglas pero no toma el volante.

