Resumen

  • Una resolución de la Asamblea General encarga a un grupo interno de UNGIS reunir prácticas de financiación, evaluar brechas y recomendar mecanismos; el resultado debe llegar a la CSTD en abril de 2027.
  • La UIT mantendrá un registro de compromisos financieros, pero los términos publicados no indican qué campos tendrá, con qué frecuencia se actualizará ni cómo se verificará la entrega.

La ONU está pidiendo ejemplos de financiación para el desarrollo digital. El plazo termina el 9 de noviembre. La pregunta más difícil empieza después: ¿se podrá seguir cada mecanismo desde la brecha que pretende cerrar hasta el dinero comprometido, la institución que responde y la prueba de que la conexión o el servicio prometido se entregó?

Ese es el examen del Grupo de Trabajo de UNGIS sobre el Fortalecimiento de los Mecanismos Financieros para el Desarrollo Digital. El párrafo 67 de la resolución A/RES/80/173 de la Asamblea General invita a la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), en su función de secretaría de UNGIS, a establecer un grupo interno. Deberá colaborar con los facilitadores de las líneas de acción de la CMSI y otros miembros de UNGIS, evaluar brechas y dificultades y recomendar mecanismos concretos para financiar el desarrollo digital en países en desarrollo.

La resolución pide que el resultado se presente a la Comisión de Ciencia y Tecnología para el Desarrollo (CSTD), en su 30.º período de sesiones de 2027, para consideración de los Estados miembros. También invita al grupo a seguir los compromisos financieros asumidos para aplicar esos resultados.

El calendario va con prisa. El grupo celebró su primera reunión el 8 de septiembre. Las partes interesadas pueden enviar prácticas hasta el 9 de noviembre de 2026 a las 23:59, hora de Nueva York; el 29 de octubre habrá una consulta pública. Después, los miembros de UNGIS deben presentar evaluaciones de brechas y recomendaciones entre el 17 de noviembre y el 2 de diciembre. El borrador está previsto para el 3 de diciembre; habrá otra consulta pública el 21 de enero de 2027 y reuniones del grupo el 8 de febrero y el 15 de marzo. La 30.ª sesión de la CSTD figura para los días 19–23 de abril de 2027.

La secuencia tiene sentido: reunir ejemplos, definir el problema, comparar mecanismos y entregar recomendaciones a los gobiernos. También trae una tentación institucional conocida. Un caso exitoso se cuenta en dos páginas; quién pagó, quién asumió el riesgo, quién cubre los costes operativos una vez terminada la obra y qué cambió para los usuarios suelen acabar en una nota al pie, si llegan a aparecer.

Los términos de referencia asignan a la UIT la página web, el repositorio, las actas y el registro de compromisos. Los documentos publicados dejan abiertos los campos del registro, su frecuencia de actualización, el método de verificación y el momento en que una promesa cuenta como financiación entregada. Una lista pública de campos, un historial fechado de actualizaciones y un método de verificación permitirían comprobar si sigue los compromisos hasta la entrega. Sin esos controles, puede convertirse en un archivo impecable de asuntos pendientes.

Así los miembros podrán comparar cómo cada mecanismo distribuye riesgos, costes y pruebas de entrega. También podrán determinar en qué condiciones una fórmula se adapta a otros países, mercados y redes.

El grupo es un mecanismo interno de UNGIS. Se invitó a miembros y observadores a nominar expertos; participar es voluntario. Las reuniones serán virtuales salvo acuerdo distinto y las decisiones se tomarán por consenso. El trabajo se hace con los recursos existentes y participar no genera obligaciones financieras. Las aportaciones públicas proporcionan evidencia y ejemplos; el grupo los evalúa y recomienda dentro de su mandato; los Estados miembros consideran el informe en la CSTD. La agenda conecta estas funciones, pero no las convierte en una sola.

Los próximos meses mostrarán si el proceso puede avanzar sin perder la pista de cada compromiso. En abril, el informe debería permitir recorrer cada recomendación hasta una brecha documentada y seguir desde allí a una entidad responsable, una promesa concreta y una forma de verificar la entrega. Si no, el mundo tendrá otro catálogo de buenas intenciones y un registro muy cómodo frente a una bandeja de comprobantes vacía.

Fuentes