UMG se asocia con la empresa de inteligencia artificial KLAY, afirmando que creará una base “ética” para la música generada por IA que respete los derechos de autor y de imagen. La asociación promete no reemplazar los catálogos musicales tradicionales, sino abrir nuevas vías creativas que se alineen con los estándares de la industria musical. ¿Qué pasó? En el último movimiento hacia la integración de la inteligencia artificial en el mundo de la música, Universal Music Group (UMG) anunció una asociación con una nueva empresa de IA llamada KLAY.
Esta asociación, descrita como “pionera”, tiene como objetivo establecer una “base ética” para la música generada por IA que se ajuste a la ley de derechos de autor y respete los derechos creativos de los artistas humanos. La misión de KLAY implica crear un Gran Modelo Musical que, según afirma, “revolucionará” la forma en que experimentamos la música. La empresa se propone desarrollar una plataforma global que admita experiencias musicales impulsadas por IA sin competir directamente con los catálogos tradicionales de los artistas.
Lea también: Penguin Random House bloquea el entrenamiento de IA en sus libros Lea también: Adobe lanzará una herramienta de creación de video con IA generativa a finales de este año Según KLAY, la plataforma promete operar con un enfoque estricto en prácticas éticas, lo que significa que no infringirá los derechos de autor ni los derechos de imagen de los artistas. En cambio, planea fomentar nuevas formas de creatividad al tiempo que garantiza la atribución adecuada para los artistas.
Esta postura ética parece oportuna, ya que la IA generativa ha suscitado una gran controversia por su potencial de plagio, especialmente a medida que los modelos de IA musical se vuelven más sofisticados. Por qué es importante La última incursión de UMG en la IA levanta cejas, especialmente entre sus propios artistas. Si bien la empresa enmarca su asociación como una forma de proteger la creatividad humana, algunos artistas firmados por UMG expresan sus dudas.
Patrick Stump, de Fall Out Boy, comentó sus preocupaciones el año pasado, señalando que los roles artísticos pronto podrían enfrentarse a la automatización, diciendo: “Probablemente no podré componer bandas sonoras para películas por mucho tiempo porque tendrán tecnología que lo haga”. Nick Cave, otro artista de UMG, fue más contundente, afirmando que la inteligencia artificial “debería dejar en paz la composición de canciones”.
Hozier también intervino, calificando el contenido generado por IA como cuestionable como arte, dada su falta de experiencia humana, un sentimiento que considera lo suficientemente fuerte como para considerar una huelga si fuera necesario. A nivel de la industria, esta asociación insinúa un cambio significativo. KLAY afirma que no replicará el arte humano, pero es difícil ignorar la tensión inherente entre los avances de la tecnología de IA y el papel tradicional de los artistas.
La propia UMG expresó recientemente su preocupación por la IA con TikTok, pero ahora se está sumergiendo de lleno en el campo, lo que podría difuminar la línea entre apoyar el arte humano y automatizarlo. Ary Attie, director ejecutivo de KLAY, reconoció el desafío y afirmó que KLAY está impulsada por la ambición de crear tecnología invisible y de misión crítica que se integre en la vida cotidiana. Aún así, los artistas de UMG podrían encontrar irónico que una tecnología diseñada para respetar su trabajo también represente uno de los mayores riesgos para sus carreras creativas.

