- Los investigadores ven la IA como un apoyo y una mejora del trabajo de los proveedores y profesionales de la salud en un futuro próximo.
- La IA también puede ayudar a promover información sobre prevención de enfermedades en línea, llegando rápidamente a un gran número de personas, e incluso analizar texto en redes sociales para predecir brotes.
La IA ya ha transformado muchos aspectos del mundo, desde la automatización de sistemas hasta la mejora de los procesos de toma de decisiones. Sin embargo, quizás la forma más impactante y personal en que la IA está cambiando nuestro mundo es en el campo de la atención sanitaria, donde se utiliza para diagnosticar, crear planes de tratamiento personalizados e incluso predecir las tasas de supervivencia de los pacientes.
Aplicaciones de la IA en la atención sanitaria
A medida que la inteligencia artificial se adopta más ampliamente, también aumenta el número de formas en que la tecnología se utiliza en todas las industrias. Los investigadores no esperan que la IA reemplace a los profesionales de la salud por ahora; en cambio, la ven como un apoyo y una mejora de su trabajo en un futuro próximo. Estas son algunas de las aplicaciones más comunes de la IA en el campo hoy en día:
- Analítica sanitaria: los algoritmos de ML se entrenan utilizando datos históricos para generar información, mejorar la toma de decisiones y optimizar los resultados de salud.
- Medicina de precisión: la IA se utiliza para producir planes de tratamiento personalizados para pacientes que tienen en cuenta factores como su historial médico, factores ambientales, estilos de vida y composición genética.
- Predecir enfermedades: mediante modelos predictivos, los profesionales de la salud pueden determinar la probabilidad de que alguien desarrolle una afección particular o contraiga una enfermedad.
- Interpretar pruebas y diagnosticar enfermedades: los modelos de ML pueden entrenarse utilizando exploraciones médicas comunes, como resonancias magnéticas o radiografías, para interpretar y diagnosticar afecciones como lesiones cancerosas.
Lea también: Cómo el procesamiento del lenguaje natural beneficia a la atención sanitaria
Lea también: Weavrcare: Revolucionando las soluciones de datos sanitarios
Cómo la tecnología de IA puede hacer avanzar la medicina y la salud pública
Cuando se trata de apoyar la salud general de una población, la IA puede ayudar a las personas a gestionar enfermedades crónicas por sí mismas —piense en el asma, la diabetes y la hipertensión— conectando a ciertas personas con exámenes y terapias relevantes, y recordándoles que tomen medidas en su cuidado, como tomar medicamentos.
La IA también puede promover información sobre prevención de enfermedades en línea, llegando rápidamente a un gran número de personas, y analizar texto en redes sociales para predecir brotes. Considerando el ejemplo de una crisis de salud pública generalizada, piense en cómo estos ejemplos podrían haber ayudado a las personas durante las primeras etapas de la COVID-19. Por ejemplo, un estudio encontró que las búsquedas en Internet de términos relacionados con la COVID-19 se correlacionaban con los casos reales de COVID-19.
En este caso, la IA podría haberse utilizado para predecir dónde ocurriría un brote y luego ayudar a los funcionarios a saber cómo comunicarse y tomar decisiones para ayudar a detener la propagación.
Monitoreo de la salud y atención preventiva
A medida que los monitores de salud y estado físico y las aplicaciones de seguimiento de la salud se vuelven más populares, las personas pueden compartir conjuntos de datos en tiempo real con sus médicos para monitorear problemas de salud y recibir alertas en caso de problemas.
Las soluciones de IA —como las aplicaciones de big data, los algoritmos de aprendizaje automático y los algoritmos de aprendizaje profundo— también podrían utilizarse para ayudar a los humanos a analizar grandes conjuntos de datos para ayudar en la toma de decisiones clínicas y de otro tipo. La IA también podría utilizarse para ayudar a detectar y rastrear enfermedades infecciosas, como la COVID-19, la tuberculosis y la malaria.






