Resumen

  • Ross Stores, Inc. declaró US$3.087,370 millones de inventario al 1 de agosto de 2026: US$478,885 millones más que un año antes, un aumento aproximado del 18,36% calculado por BTW. Las ventas crecieron cerca del 13,31% y el número de tiendas, un 4,25%.
  • La última publicación no dice qué parte era packaway, mercancía comprada para vender más adelante, ni qué parte correspondía al surtido actual. El 36% divulgado al final del primer trimestre no es una estimación válida para agosto.
  • En el primer semestre, el inventario consumió US$292,428 millones más de caja interanual y las cuentas por pagar aportaron US$124,370 millones adicionales. El flujo operativo, sin embargo, ascendió a US$1.711,767 millones, lo que descarta una lectura simple de estrés de liquidez.

El informe del segundo trimestre fiscal de 2026 muestra mercancía por US$3.087,370 millones frente a US$2.608,485 millones un año antes. La diferencia es de US$478,885 millones, o aproximadamente 18,36%.

El crecimiento supera varios puntos de referencia. Las ventas pasaron de US$5.529,152 millones a US$6.264,886 millones, cerca del 13,31%. Las ventas comparables subieron un 10%, principalmente por tráfico. La red creció de 2.233 a 2.328 tiendas, alrededor del 4,25%. Durante el trimestre se abrieron 47 locales y el objetivo anual aumentó a 115.

La divergencia merece análisis, pero no identifica su causa. El inventario de balance reúne mercancía en estados distintos. Una oportunidad que el comprador decide guardar, un lote que el centro de distribución prepara y los artículos ya asignados a una tienda terminan en la misma cuenta, aunque tengan calendarios de margen y de caja diferentes.

Packaway: una opción que todavía no es resultado

Ross denomina packaway a las compras destinadas a una venta posterior. Su Form 10-K del ejercicio 2025 explica que pueden salir más tarde en la misma temporada o incluso en la temporada equivalente del año siguiente. Para un minorista de descuento, esto permite aprovechar una oferta sobre marcas conocidas antes de decidir la fecha de venta. Por lo general se almacenan menos de seis meses, aunque el nivel depende de las oportunidades, la categoría y la estación.

La flexibilidad consume recursos antes de producir ingresos: compra, transporte, procesamiento, almacenamiento y capital. Si cambia la preferencia del cliente, Ross advierte que pueden ser necesarias rebajas importantes.

Por eso, packaway no significa automáticamente inventario sano; tampoco el surtido corriente implica un problema. La evidencia útil une propósito de compra, categoría, estación, ubicación, fecha de recepción, ventana de venta, condición de liberación, descuento y cobro. El informe de agosto no ofrece porcentaje ni saldo actual de packaway, desglose del resto, antigüedad por categoría o temporada, rotación ni exposición a rebajas.

El 36% pertenece a otra fecha

El último corte disponible está en el Form 10-Q del trimestre cerrado el 2 de mayo de 2026. El packaway equivalía al 36% de US$2.976,958 millones, frente al 41% de US$2.669,849 millones un año antes.

Como los porcentajes están redondeados, los saldos derivados son aproximados: unos US$1.071,705 millones y US$1.094,638 millones de packaway. El componente restante sería de unos US$1.905,253 millones y US$1.575,211 millones. Para ese corte de mayo, la mayor parte del aumento interanual en dólares se situaba fuera del packaway.

El dato impide asumir que todo aumento de inventario en el comercio off-price procede de mercancía guardada. También impide trasladar el 36% al cierre de agosto. Compras, liberaciones, ventas, aperturas y cambios estacionales alteran la mezcla. El total de Q2 no explica cuál de esos movimientos dominó.

La mercancía y el pago obedecen a relojes distintos

En el primer semestre, el inventario absorbió US$456,400 millones de efectivo, frente a US$163,972 millones: US$292,428 millones adicionales. Las cuentas por pagar aportaron US$226,307 millones, frente a US$101,937 millones: US$124,370 millones más.

No es correcto compensar ambos movimientos y afirmar que los proveedores financiaron permanentemente el aumento. En Q1, Ross señaló que el apalancamiento de cuentas por pagar subió del 81% al 89% principalmente por el momento de las recepciones y los pagos. La deuda comercial marca cuándo se paga; el inventario describe el estado de la mercancía. Una fecha posterior suaviza de forma temporal la salida de caja, pero no fija el precio ni el margen de venta.

El resto del flujo aporta un contrapeso decisivo. La caja operativa semestral subió de US$1.078,077 millones a US$1.711,767 millones y el efectivo al cierre fue de US$4.288,124 millones. La pregunta no es una acusación de falta de liquidez, sino dónde está el capital y con qué secuencia se convierte en venta y cobro.

Las ventas fuertes no rellenan el desglose

El crecimiento comparable del 10% impulsado por tráfico y la expansión de la red son señales comerciales favorables. Parte del saldo puede servir a nuevas tiendas o a la temporada de otoño. La compañía no cuantifica esas aportaciones, por lo que no deben presentarse como explicación probada.

Tampoco los aproximadamente US$253 millones de devoluciones arancelarias IEEPA incluidos en el beneficio operativo describen el stock final. Mejoraron el margen publicado, pero no revelan propósito, ubicación, edad ni fase de venta. Ross separó 405 puntos básicos de efecto por devoluciones y 205 puntos de mejora sin ese beneficio. El inventario requiere una separación equivalente.

La conclusión válida es estrecha: al cierre de Q2, el inventario creció más que las ventas y la red. En Q1, los cálculos aproximados muestran que el aumento no se explicó simplemente por más packaway. No hay datos para saber si esa relación continuó. El 18,36% es una señal de seguimiento, no prueba de deterioro ni de una compra especialmente acertada.

Fuentes