Resumen

  • Los números de secuencia TCP van de 0 a 2^32−1 y todas sus operaciones usan módulo 2^32.
  • La comparación modular mantiene el orden local cuando el valor máximo es seguido por cero.
  • Los reconocimientos, las retransmisiones y las pruebas de ventana dependen de esa regla.

Un contador con límite

RFC 793 y RFC 9293 establecen que el espacio de secuencia de TCP es finito. Sus valores cubren desde cero hasta 2^32−1, y la aritmética debe hacerse módulo 2^32. Por eso, después de la última posición aparece la posición cero.

Si se comparan los valores como enteros sin signo, cero parece menor y, por tanto, anterior. Dentro de la conexión puede ser la posición siguiente. La magnitud escrita no basta para determinar el orden temporal cerca del límite.

Del segmento de línea al anillo

La aritmética modular representa las posiciones como un anillo. El estado de la conexión —las fronteras de envío y recepción, los reconocimientos y las ventanas acotadas— establece el vecindario que debe interpretarse. Dos valores aislados de 32 bits no tienen un orden temporal universal.

Esta comparación aparece al decidir si un reconocimiento cubre datos enviados, si quedan posiciones para retransmitir y si un segmento cae dentro de la ventana de recepción. Las especificaciones definen relaciones modulares precisamente porque una comparación común puede invertir «antes» y «después» durante el salto.

Cero no significa reinicio

El retorno a cero no reinicia la conexión ni borra su estado. Es la siguiente coordenada del mismo espacio. Las variables de control continúan avanzando con las reglas modulares.

Un alcance deliberadamente limitado

La aritmética modular no elimina todos los riesgos relacionados con segmentos antiguos, duración de la conexión o límites de ventana. Sí permite mantener un orden local con un campo fijo, sin convertirlo en un entero ilimitado.

Sources