Resumen

  • Los países de ingresos altos reúnen estadísticas TIC aproximadamente cada dos años; muchos países de ingresos más bajos esperan cinco años o más.
  • La UIT estima que una encuesta representativa de inclusión digital para 15.000 hogares cuesta US$2–2,5 millones por país, y registra que no existe un mecanismo común dedicado a financiar su repetición regular.

Para saber si la conectividad universal avanza, no basta con contar antenas. Hay que saber quién puede conectarse, qué paga, qué dispositivo tiene y si sabe usarlo con seguridad. La UIT organiza esa pregunta en seis dimensiones: calidad, disponibilidad, asequibilidad, dispositivos, habilidades digitales y seguridad. Cada una necesita datos que un mapa de cobertura no puede entregar.

La frecuencia de esos datos depende del lugar. El informe de la UIT dice que los países de ingresos altos recogen estadísticas TIC aproximadamente cada dos años. En los de menores ingresos, la brecha suele ser de cinco años o más. En África se publica, en promedio, un indicador anual de acceso doméstico a Internet o uso individual, a menudo con retraso. Un compromiso para 2030 convive así con calendarios estadísticos que no se parecen entre sí.

La UIT puso un precio a una pieza central: una encuesta nacional representativa de inclusión digital para 15.000 hogares costaría aproximadamente US$2–2,5 millones por país. Es una estimación para ese diseño de encuesta, no una tarifa universal de toda investigación. Aun así, explica por qué una oficina estadística puede terminar negociando por el próximo levantamiento cuando debería estar preparando la fecha de campo.

Los presupuestos nacionales son la fuente más directa; algunos países reciben asistencia internacional. La UIT también menciona los ingresos de los dominios nacionales de primer nivel y los fondos de servicio universal como modelos posibles. Ninguna opción se activa por sí sola: requiere una autoridad que autorice el gasto, una institución que ejecute el trabajo y un calendario que sobreviva al cierre del proyecto. El informe señala que no hay un mecanismo común dedicado a pagar encuestas periódicas de inclusión digital entre países.

El problema aparece en el propio marcador. La evaluación de 2025 de la UIT cuenta el cumplimiento entre las economías con datos disponibles. Para el acceso de los hogares, no hay una fuente mundial armonizada que permita saber cuántos hogares deben entrar en el denominador. La tabla llama «n.a.» a una evaluación que no puede hacerse por cobertura insuficiente. Además combina agregados de 2025, cifras nacionales de 2024 o del último año disponible en los cuatro anteriores, y estimaciones de la UIT para ciertos indicadores.

La UIT propone integrar módulos TIC en encuestas sociales existentes y compartir herramientas para reducir costos y mejorar la comparación. También promueve datos de teléfonos móviles junto con el Banco Mundial; el programa busca apoyar al menos a 30 países antes de 2030. Son maneras de ampliar la caja de herramientas. La oficina estadística aún necesita personal, mandato legal, presupuesto y reglas para conservar y publicar resultados.

Las metas de conexión de 2030 son aspiracionales. Aun así, su evaluación reorganiza prioridades: lo que se puede medir aparece con nitidez; lo que no, entra tarde a la conversación presupuestaria. La decisión relevante no es publicar otro porcentaje, sino financiar una secuencia de observaciones comparable y asignar a una institución la responsabilidad de volver a campo.

Fuentes oficiales