En el Foro FT-Connect Europe del 23 de septiembre de 2025, ejecutivos de Orange, Telefónica, Nokia y General Atlantic plantearon el problema de las telecomunicaciones en Europa como un problema de escala, en lugar de una queja de lobby específica. El informe de Capacity recoge el mensaje central: los mercados nacionales fragmentados, la lenta adopción tecnológica y la incertidumbre regulatoria dificultan la inversión en redes de ciclo largo, justo cuando la IA, la nube, la ciberresiliencia y la seguridad de las redes críticas se están convirtiendo en cuestiones estratégicas de infraestructura.

Las empresas y las instituciones importan. El artículo trata sobre operadores, proveedores, asociaciones industriales y reguladores identificables, no sobre un eslogan llamado consolidación. Connect Europe, anteriormente ETNO, organizó el canal de CEO más amplio en torno a la competitividad de las telecomunicaciones. La GSMA se unió a Connect Europe en una respuesta formal a la revisión de las directrices de fusión de la Comisión.

La Comisión Europea controla las superficies políticas que importan: evaluación de fusiones, armonización del mercado único de telecomunicaciones, certeza del espectro y la trayectoria propuesta para la Ley de Redes Digitales.

El mensaje de los CEO es políticamente útil porque vincula la consolidación del mercado de consumo con la seguridad y la soberanía. Marc Murtra argumentó desde el horizonte de inversión y espectro de Telefónica; Christel Heydemann se basó en la experiencia de Orange en España; Justin Hotard vinculó la escala con la protección de redes críticas; Vittorio Colao presionó por un sistema normativo europeo más rápido y homogéneo. Son afirmaciones de actores con exposición directa a la asignación de capital, pero siguen siendo afirmaciones.

El registro público respalda la existencia y la dirección de la defensa, no la conclusión de que cada fusión mejoraría el bienestar del consumidor.

El mecanismo político es visible en el registro circundante. Connect Europe y la GSMA pidieron a la Comisión que adoptara un enfoque más dinámico y prospectivo de las fusiones, que incluyera la inversión, la innovación, la resiliencia y la seguridad. El propio Libro Blanco sobre infraestructura digital de la Comisión ya había identificado como desafíos la falta de mercados únicos de telecomunicaciones, la gestión fragmentada del espectro, las necesidades de inversión y los riesgos de dependencia.

La revisión de las directrices de fusión abrió una ventana procesal para que el argumento de los operadores pasara de la retórica de conferencia al lenguaje de la política de competencia.

El punto de observación es si Bruselas trata la escala de las telecomunicaciones como un insumo de política industrial o mantiene el control de fusiones anclado principalmente en el análisis de precios y concentración a corto plazo. Si el marco cambia, las superficies de control prácticas son la consolidación nacional en el mercado, la certeza de las licencias de espectro, los límites de uso compartido de redes, el acceso al capital para fibra y 5G/6G, y la participación de los operadores en infraestructura soberana de nube, borde e IA.

Si no es así, la declaración de los CEO seguirá siendo una señal de presión más que un cambio en la estructura del mercado.