Resumen

  • El 12 de agosto, el NomCom anunció dos integrantes de la Junta de ICANN, uno de la Junta de PTI, dos del ALAC y uno para cada consejo de la ccNSO y la GNSO.
  • ICANN publicó la geografía y el género agregados de 223 candidaturas. Antes había comunicado 47 entrevistas en profundidad, siete finalistas para la Junta de ICANN y cuatro para PTI, pero no todo el embudo por puesto.
  • En 2026 se ensayó un método sistemático para evaluar las capacidades colectivas de la Junta. Fue una aportación al análisis, no una recomendación automática, y convivió con diversidad, equilibrio regional, sucesión y encaje personal.
  • La confidencialidad de los candidatos no obliga a ocultar el proceso. Las propias reglas permiten publicar datos no identificables, y la fase de balance se prolonga hasta octubre.

Siete resultados sometidos a mandatos distintos

Catherine Adeya y Niel Harper fueron seleccionados para la Junta de ICANN; Tomslin Samme-Nlar, para la Junta de Public Technical Identifiers; Francesca Bosco y Emanuel Lukawiecki, para el At-Large Advisory Committee; Wafa Dahmani, para el Consejo de la ccNSO; y Alan Woods, para el Consejo de la GNSO. Sus mandatos comenzarán tras la reunión ICANN87 de octubre.

No son siete vacantes equivalentes. La Junta dirige los asuntos de ICANN, PTI supervisa las funciones de nombres de IANA, el ALAC canaliza los intereses de usuarios individuales, y los consejos de la ccNSO y la GNSO participan en sistemas de elaboración de políticas diferentes. Una selección solo se entiende frente a las necesidades del órgano receptor y la composición que ya tiene.

Por eso las regiones del anuncio no constituyen una tabla automática de equidad. Los dos puestos del ALAC estaban reservados a Europa y Norteamérica. La ccNSO pidió atender dimensiones no regionales de la diversidad porque su elección interna ya genera representación geográfica. La GNSO señaló que las capacidades eran más importantes que el origen, sin abandonar la diversidad. Contrastar directamente los porcentajes regionales de los 223 solicitantes con los siete seleccionados mezclaría restricciones incompatibles.

Tampoco procede deducir el género de quienes fueron elegidos. El 22,4% del grupo se declaró mujer, el 76,2% hombre y el 1,3% prefirió no responder, pero el comunicado no ofrece el género autodeclarado de los seleccionados. Los nombres no son un dato sustituto.

El récord de solicitudes mide alcance, no correspondencia

Entre el 18 de diciembre de 2025 y el 18 de febrero de 2026 llegaron 223 candidaturas completas. El 41,3% procedía de Asia, Australia o las islas del Pacífico; el 27,4%, de África; el 12,5%, de América Latina o el Caribe; el 10,3%, de Europa; y el 8,5%, de Norteamérica. Un 11% indicó dos o más países.

La cifra demuestra amplitud de reclutamiento. No indica cuántos expedientes cumplían los requisitos de cada puesto, qué capacidad era escasa o cómo se distribuyó el interés entre funciones distintas. Un total conjunto no sirve como denominador para calcular la oportunidad de ser director de ICANN, integrante del ALAC o consejero.

El relato de mayo abrió parte del proceso. De 223 se pasó a 47 candidatos entrevistados en profundidad. Después quedaron siete finalistas para dos puestos de la Junta de ICANN y cuatro para uno de PTI. También se cerraron listas y suplencias para las otras cuatro plazas, pero no se publicaron sus tamaños.

Así, conocemos la entrada, una etapa intermedia y dos grupos finales. Falta una secuencia por cargo que muestre solicitudes elegibles, paso a entrevistas, criterios realmente operativos y el efecto que se buscó en la composición final.

La crítica de Lu Heng a convertir participación en mandato resulta útil como disciplina probatoria, no como negación de la autoridad formal del NomCom. Los estatutos de ICANN le confieren poder de nombramiento. Lo que no hace el número 223 es validar por sí mismo el uso de ese poder. La cadena relevante une necesidad publicada, evaluación y resultado.

Una nueva metodología requiere explicar qué cambió

El ciclo incorporó un ensayo para los dos puestos de la Junta de ICANN. El NomCom construyó una rúbrica con las orientaciones del Board Governance Committee y las aportaciones comunitarias; evaluó el perfil agregado de la Junta existente usando biografías y materiales públicos; y modeló distintas composiciones posibles para los asientos que terminaban mandato.

La mejora potencial es clara. Un comité anual puede partir de una base común, separar la necesidad institucional del brillo de un currículum y preguntar qué añade una persona al conjunto, no solo si cumple aisladamente. El NomCom quiere que en 2027 se formalice la metodología, se refinen capacidades y ponderaciones, se actualicen perfiles y se estudien herramientas de IA.

Pero el modelo no eligió. La diversidad, el equilibrio regional, la sucesión en comités y la compatibilidad personal siguieron formando parte del juicio. Esa combinación legítima hace más valioso un balance agregado: qué carencias detectó la rúbrica, cuáles se priorizaron, cuándo pesó más otra consideración y qué se espera que aporte la nueva composición.

No hacen falta notas individuales. Sin el enlace entre análisis y decisión, el piloto puede describirse como riguroso, pero no evaluarse: pudo orientar la selección, confirmar una intuición o quedar subordinado a otros factores.

Datos privados, proceso explicable

La reserva protege intereses reales. Una candidatura fallida hecha pública puede disuadir a profesionales cualificados. Las referencias, las comprobaciones y la deliberación requieren un espacio controlado. Las reglas del NomCom impiden divulgar identidades, comunicaciones internas, entrevistas y notas, salvo excepciones limitadas y el anuncio de los elegidos.

Sin embargo, esas reglas formulan un equilibrio expreso: el proceso debe ser transparente y los datos sobre candidatos, confidenciales. Permiten publicar procedimientos y estadísticas que no identifiquen a nadie.

El margen es amplio. Podrían conocerse los volúmenes por etapa y cargo cuando no exista riesgo de reidentificación; los criterios aplicados y cualquier cambio de método; la forma en que se incorporaron las indicaciones de la comunidad; y el papel general del análisis de capacidades. Nada de ello obliga a difundir nombres, puntuaciones, citas de entrevistas o desacuerdos internos.

No se trata de convertir el nombramiento en una fórmula. La calidad de una lista depende de combinaciones y hay atributos que no admiten una ponderación honesta. Se trata de dejar constancia de que los criterios públicos influyeron en el juicio, en lugar de acompañarlo como una justificación genérica.

Octubre, no el 12 de agosto, es el punto de corte justo

El calendario del NomCom mantiene una fase de informes entre julio y octubre, con evaluaciones, un Year in Review y una encuesta a candidatos. El informe de 2025 ya ofreció cifras más detalladas de entrevistas y finalistas sin identificar a quienes no fueron elegidos.

Por tanto, el diagnóstico actual es provisional. Hay un resultado y algunos agregados; aún falta el mapa entre necesidades, evaluación y composición. Si el informe de octubre completa el embudo, explica qué criterios fueron operativos y documenta el aporte de la nueva metodología, el comunicado de agosto habrá sido la primera mitad de una secuencia responsable.

Si solo repite el récord, las proporciones y los siete nombres, seguirá sin resolverse la diferencia entre alcance y mandato. La pieza útil sería una matriz reutilizable: puesto, necesidad publicada, fuente, etapa de evaluación, hallazgo agregado, factor competidor, efecto sobre la composición y cuestión pendiente.

Fuentes