Resumen

  • e& anunció que quiere ampliar la capacidad de conectividad internacional desde los 20 Tb/s que declara actualmente hasta más de 500 Tb/s en 2030, pero no publicó un perímetro de medición reproducible.
  • Sin fecha de referencia, etapa de capacidad, alcance geográfico, criterio de titularidad y método de conteo, no se puede saber si las próximas cifras serán comparables ni estarán disponibles para los clientes.

La primera pregunta sobre la meta de 500 Tb/s de e& no es si el número impresiona. Es qué tendría que contar un auditor para reproducirlo. En un comunicado del 5 de octubre de 2026, la empresa anunció que pretende elevar su capacidad de conectividad internacional a más de 500 Tb/s en 2030, más de 25 veces la capacidad actual según su propia descripción. Una declaración citada sitúa el punto de partida en 20 Tb/s. El comunicado prueba que e& anunció esa meta; no aporta la fecha de referencia, el perímetro técnico ni las reglas de conteo para verificar el avance.

“Capacidad” puede referirse a estados distintos. Una red puede tener capacidad de diseño, equipos instalados para soportar parte de ella, capacidad iluminada, capacidad provisionada para un servicio o capacidad que un cliente puede contratar bajo condiciones definidas. No son equivalentes. La capacidad diseñada o instalada puede existir antes de que el servicio esté listo; a su vez, la disponibilidad comercial puede depender de acuerdos que no aparecen en un mapa físico de cables. e& no ha indicado cuál de esas etapas representa la base de 20 Tb/s ni cuál será el criterio para los 500 Tb/s.

Asignar una etapa a cualquiera de las cifras sería ir más allá de la evidencia publicada.

También importan la geografía y los puntos de medición. “Internacional” podría referirse al cruce de la frontera de Emiratos Árabes Unidos, a estaciones de amarre concretas, a extremos de red definidos o a varios mercados. El resultado cambiaría según se mida en el cable, en una pasarela, a lo largo de una red troncal o en el límite del servicio al cliente. Una métrica reproducible necesita un perímetro fijo: qué lugares y enlaces cuentan, dónde se mide y cómo se agregan los valores. Sin esa base, una actualización futura podría conservar la misma etiqueta y medir una red distinta.

La página Capacity Hub de e& muestra por qué una lista de rutas no sustituye a la definición de un indicador. Describe acceso a más de 20 sistemas terrestres y submarinos, además de servicios mayoristas en sistemas que no necesariamente llegan a estaciones de cable propias de e&. Es información útil sobre la oferta comercial, pero no vincula ninguno de esos sistemas con los 20 o 500 Tb/s. Tampoco asigna capacidad a cada sistema ni explica en qué punto se contabilizaría. No es válido deducir la composición de la meta a partir de esa página.

Los derechos de acceso plantean otra cuestión contable. El informe integrado de e& de 2025 describe un derecho irrevocable de uso, o IRU, como un derecho contractual de plazo fijo para utilizar capacidad en un cable de transmisión. Eso explica una modalidad de acceso, pero no indica cómo se contabilizaría para esta meta. Una divulgación auditable distinguiría la capacidad propiedad directa de la obtenida mediante IRU, arrendamiento, consorcio u otro socio. Todas pueden respaldar un servicio, pero difieren en duración, control y riesgo de renovación.

Sumarlas podría ser razonable en una métrica de capacidad disponible para prestar servicios, siempre que la base se explique y se mantenga. Equipararlas sin aclaración ocultaría qué controla e& y a qué tiene acceso temporal.

También deben aclararse la direccionalidad y los posibles duplicados. La capacidad de un enlace puede expresarse por sentido o como total bidireccional. Un sistema compartido podría figurar en cálculos de varios mercados o extremos. La capacidad adquirida a un socio podría, además, aparecer en un total del sistema. Nada prueba que e& haya duplicado cifras; estos casos ilustran por qué se necesita publicar el método de agregación y aplicarlo igual a la base y a cada avance posterior.

La regulación no llena este vacío informativo corporativo. Las normas de 2022 de la Autoridad Reguladora de Telecomunicaciones y Gobierno Digital de Emiratos distinguen cables en tránsito, aterrizaje, conexión y terminación, y establecen un marco de licencias y permisos. Aclaran conceptos regulatorios sobre obras de cable. El texto revisado no prescribe cómo medir la meta corporativa de e& ni demuestra que un componente concreto haya recibido permiso o esté entregado. Un expediente regulatorio podría corroborar un hito si cubriera el mismo activo y etapa, pero las normas no validan por sí mismas la cifra.

La cifra de 500 Tb/s de Cloudflare ofrece una comparación metodológica limitada. Cloudflare define su número como capacidad provisionada de interconexión externa y lo diferencia del tráfico máximo. Es un ejemplo de definición explícita, no una metodología que deba trasladarse a e&: las redes, los límites de servicio y los objetivos son distintos. Capacidad tampoco equivale a tráfico: poder transportar datos no indica cuánto están usando los clientes en un momento dado.

Para que la meta de e& se convierta en un compromiso público creíble, la empresa tendría que publicar una base fechada de 20 Tb/s, mantener el perímetro y especificar la capa de medición y las etapas que cuentan. También debería explicar el tratamiento de capacidad propia, IRU, arrendada y de socios; el conteo por sentido o combinado; la eliminación de duplicados; y la evidencia de disponibilidad para clientes en cada hito anual. Una revisión independiente no haría que la meta se cumpla, pero permitiría reproducir el avance comunicado. Hasta entonces, la cifra de 2030 es una ambición de la empresa, no un registro verificable de entrega.

Fuentes