• La elección anulada de AFRINIC en junio de 2025 canceló votos válidos, generando acusaciones de gobernanza “inviable”.
  • La votación de emergencia solo en línea busca restaurar el orden, pero margina a los miembros, generando preocupaciones sobre la privación de derechos.

Tras la elección de la junta directiva de AFRINIC de junio de 2025—anulada por un solo voto de representación disputado que “silenci� cientos de votos válidos” y sentó un precedente inviable—se ha hecho evidente el choque entre proteger los derechos de los miembros y garantizar la rapidez procesal.

Derechos de los miembros bajo ataque

Una gobernanza justa exige que todos los miembros puedan votar, incluso mediante representantes de confianza o poderes notariales (PoA). Sin embargo, para prevenir más abusos alegados, el interventor judicial designado ha prohibido tanto los representantes como los poderes notariales, pasando por completo a la votación en línea. Aunque se pretende reforzar la integridad, esta medida prácticamente priva del derecho al voto a quienes no pueden votar en línea—algunos por razones válidas—, violando así los estatutos establecidos y socavando la “gobernanza de Internet de abajo hacia arriba”. Cloud Innovation ha criticado duramente al interventor por exceder esos límites.

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Medidas de emergencia para restaurar la confianza

Los defensores argumentan que estas medidas extraordinarias son necesarias para romper la parálisis electoral. ICANN y la NRO han expresado serias preocupaciones por el colapso de la gobernanza de AFRINIC y han señalado—con razón—que la elección pone en “peligro” la credibilidad de AFRINIC. Una votación rápida, supervisada por el tribunal y solo en línea puede parecer la única vía para restablecer una Junta funcional, pero se produce a costa de una amplia participación de los miembros y corre el riesgo de marginar a las mismas partes interesadas a las que el sistema debería servir.

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Equilibrando la balanza

Esta situación pone de relieve un doloroso dilema. Por un lado, los derechos de los miembros—incluida la participación mediante representantes y el acceso sin conexión—son fundamentales para una gobernanza justa y deben protegerse. Por otro lado, la gobernanza de AFRINIC es tan frágil que parece inevitable adoptar medidas extraordinarias simplemente para que la organización vuelva a funcionar.

Pero mantener la integridad procesal sin privar de voz a los miembros requiere una calibración cuidadosa, no restricciones generalizadas. Limitar los representantes sin la debida consulta afecta la inclusión. Por el contrario, permitir representantes sin restricciones amenaza la legitimidad. En última instancia, el camino a seguir debe conciliar ambos imperativos—proteger los derechos de los miembros y permitir acciones de emergencia—como condición previa para restaurar la confianza en el ecosistema de gobernanza de Internet en África.