Registro histórico
Lito Ibarra
Cómo Lito Ibarra conectó El Salvador y moldeó la gobernanza global
La historia de Lito Ibarra revela cómo se construyó Internet desde cero y por qué su gobernanza enfrenta desafíos a escala global

Entrevista por Claire Shen
- Lito Ibarra ayudó a conectar El Salvador an internet a principios de los años 90 aprendiendo y construyendo infraestructura desde cero, ilustrando cómo la red global se ensambló mediante esfuerzos individuales en sus márgenes.
- Si bien la arquitectura técnica central de Internet ha demostrado ser duradera, su gobernanza se ha orientado a gestionar riesgos sociales, con una presión creciente sobre los modelos de coordinación a medida que el sistema escala más allá de su diseño original.
Introducción
Internet no llegó a todas partes al mismo tiempo. En algunas partes del mundo, tuvo que construirse casi desde cero: sin infraestructura, sin conocimientos especializados y, en algunos casos, sin siquiera acceso a la propia red.
A principios de los años 90, cuando gran parte del mundo todavía consideraba Internet una curiosidad para académicos e investigadores de defensa, Rafael “Lito” Ibarra quería conectar El Salvador —una nación que entonces se recuperaba de una guerra civil, con una infraestructura de telecomunicaciones irregular y sin conocimientos locales— a esta naciente red global.
“¿Por dónde se empieza”, le pregunté, “cuando tu país no está conectado en absoluto?”
Ibarra hizo una pausa, luego sonrió. “Se empieza aprendiendo, sin Internet”.
Construyendo una red sin una red
Describió su asistencia a un taller de TCP/IP a principios de los años 90, su regreso a casa y su decisión de conectar El Salvador a la red global. No había maestros, ni conocimientos locales, ni infraestructura en la que apoyarse. En cambio, el proceso se convirtió en uno de autoaprendizaje y persistencia: entender un sistema al que aún no se podía acceder directamente.
No fue una experiencia aislada. En muchas regiones, la Internet temprana no se implementó, sino que se ensambló pieza por pieza, por individuos que trabajaban al margen de las redes globales de conocimiento. Lo que distingue a Ibarra es que nunca dejó de construir.
Del aislamiento a la conexión: construyendo el acceso an internet en El Salvador
Lito Ibarra relata cómo empezó a trabajar para conectar El Salvador an internet a principios de los años 90, aprendiendo la tecnología sin acceso a la red y superando limitaciones técnicas y de recursos.
Hitos clave
| Fecha | Logro |
|---|---|
| Septiembre de 1994 | Solicitó con éxito a Jon Postel el dominio .sv y 65,000 direcciones IP |
| Diciembre de 1995 | Envió el primer correo electrónico desde una dirección que terminaba en .sv |
| 2020 | Inauguró IXSal después de 20 años de esfuerzo |
| 2021 | Incluido en el Salón de la Fama de Internet |
La conexión fue solo el comienzo. También estaba el punto de intercambio de Internet (IXP), un proyecto que consumiría dos décadas de su vida.
En 2020, cuando IXSal finalmente abrió, Ibarra capturó el momento con su humor característico:
“Tenemos la fiesta organizada: las invitaciones, la música, la orquesta, el lugar y la comida. Solo estamos esperando a los invitados”.
Lo que perduró y lo que se rompió
Lo que funcionó y lo que no en el diseño de Internet
Los protocolos centrales de Internet se han mantenido resistentes durante décadas, pero desafíos persistentes como los riesgos de ciberseguridad y el espacio limitado de direcciones IPv4 siguen requiriendo una adaptación continua.
“Lo sorprendente”, dijo Ibarra, “es cuánto sigue funcionando”.
Señaló que los protocolos que sustentan el Internet actual permanecen en gran medida sin cambios, permitiendo aún la comunicación global décadas después de su creación.
Sin embargo, esta durabilidad oculta debilidades más profundas. La ciberseguridad, señaló, sigue sin resolverse: una capa de riesgo persistente en lugar de un problema solucionado. Al mismo tiempo, el agotamiento del espacio de direcciones IPv4 expuso los límites de las suposiciones tempranas sobre la escala.
“El resultado es un sistema que es a la vez estable y frágil”, observó. “Técnicamente resistente, pero estructuralmente incompleto”.
Cuando Internet se volvió humano
Si el crecimiento inicial fue impulsado por ingenieros, su expansión hacia la sociedad llegó más tarde, y de manera más abrupta.
“¿Qué lo cambió todo?”, pregunté.
“El navegador”, respondió Ibarra.
Cuando los navegadores hicieron global Internet
La aparición de los navegadores web transformó Internet en una plataforma accesible, permitiendo una adopción generalizada más allá de las comunidades técnicas y acelerando su crecimiento global.
Describió la llegada de los navegadores web como el momento en que Internet pasó de ser infraestructura técnica a la vida cotidiana. De repente, los no especialistas podían navegar por la red, comunicarse y participar sin necesidad de conocimientos profundos.
No fue solo un cambio de usabilidad. Redefinió la trayectoria de Internet. A partir de ese momento, el crecimiento ya no estuvo limitado por las comunidades técnicas. Internet se convirtió en un sistema social, moldeado tanto por los usuarios como por los ingenieros.
La gobernanza va más allá de la infraestructura
Esa transformación creó un nuevo conjunto de problemas, que no podían resolverse solo con ingeniería.
Le pregunté a Ibarra cómo había evolucionado la gobernanza de Internet desde los primeros días.
De la coordinación técnica a los problemas reales de gobernanza
La gobernanza de Internet evolucionó de centrarse en la gestión técnica, como direcciones IP y nombres de dominio, a abordar desafíos más amplios como el ciberdelito, la desinformación y la inteligencia artificial.
“Comenzó con la coordinación técnica”, dijo, refiriéndose a los primeros esfuerzos en torno a las direcciones IP y los nombres de dominio. “Pero esos nunca fueron los verdaderos problemas”.
Con el tiempo, el enfoque cambió. El ciberdelito, la desinformación y la inteligencia artificial han pasado al centro de los debates sobre gobernanza. El Foro de Gobernanza de Internet (IGF), creado después de la Cumbre Mundial sobre la Sociedad de la Información, refleja ese cambio: de gestionar infraestructura a enfrentar el riesgo social.
La estructura subyacente de Internet todavía puede funcionar, pero sus consecuencias ahora se extienden mucho más allá.
Los límites de la coordinación
A medida que la conversación se centró en el futuro, un tema quedó claro: la gobernanza ya no se trata de definir sistemas, sino de coordinar actores.
Ibarra enfatizó la importancia del modelo de múltiples partes interesadas, un marco en el que participan gobiernos, empresas privadas, comunidades técnicas y la sociedad civil.
“Ningún grupo debería decidir por sí solo”, dijo. “Tenemos que escucharnos unos a otros”.
Sin embargo, este modelo está bajo presión. La escala del Internet actual, combinada con la influencia de las grandes plataformas tecnológicas, ha dificultado la coordinación. La participación es desigual y la toma de decisiones a menudo carece de aplicabilidad.
El sistema depende de la alineación voluntaria, y esa alineación es cada vez más frágil.
Después de la permanencia: una nueva fase de gobernanza
Por último, pregunté sobre las implicaciones de un cambio reciente: la decisión de hacer permanente el Foro de Gobernanza de Internet.
“¿Qué cambia ahora?”, pregunté.
“Las expectativas”, respondió Ibarra.
El futuro de la gobernanza de Internet después de la permanencia
Con el Foro de Gobernanza de Internet ahora permanente, los desafíos clave incluyen mejorar su formato, garantizar una participación más amplia de las partes interesadas, especialmente de las principales empresas tecnológicas, y ofrecer resultados prácticos e implementables a partir de los debates globales.
Sostuvo que la permanencia trae nuevos desafíos. El IGF debe evolucionar más allá de la discusión: mejorar su estructura, atraer una participación más amplia (especialmente de las principales empresas tecnológicas) y producir resultados que puedan aplicarse en la práctica.
Sin ese cambio, la gobernanza corre el riesgo de volverse performativa en lugar de efectiva.
Internet, que alguna vez se definió por la coordinación descentralizada, ahora enfrenta una pregunta diferente: si esa coordinación aún puede funcionar a escala.
Conclusión
Al terminar nuestra conversación, Ibarra volvió a una idea recurrente: Internet nunca estuvo terminada.
Se construyó mediante iteración, se sostuvo mediante adaptación y ahora está moldeada por fuerzas que van mucho más allá de su diseño original.
Su éxito inicial provino de la simplicidad y la apertura. Sin embargo, su futuro puede depender de algo mucho más difícil: la capacidad de las instituciones, industrias y sociedades para coordinarse en un sistema que nunca fue diseñado para ser gobernado.
Para un hombre que una vez aprendió TCP/IP sin tener acceso an internet, que pasó veinte años haciendo realidad un punto de intercambio de Internet y que ha estado en casi todas las mesas donde se debate el futuro de Internet, esta incertidumbre no parece preocuparle.
Si acaso, parece energizarlo.
Internet, después de todo, siempre fue un proyecto de los persistentes. Y a Lito Ibarra le sobra persistencia.
